martes, 25 de agosto de 2009

Negra, manifiéstate


La Negra ya está entre nosotros. En Madrid. Llegó el sábado. No pude ir a recogerla a Barajas porque a esa misma hora yo venía derritiéndome por la A4 (a mi paso por Linares había 41 grados, ndru hizo ademán de bajar una ventanilla y casi le corto la mano). Estaba yo esperando a que hiciera acto de aparición por aquí y nos contara sus impresiones postirlandesas pero se está haciendo de rogar.
El domingo, imbuida como venía del espíritu Guinness, apareció por mi casa con un abrebotellas y unas bragas negras (ella venía vestida, las bragas de Guinnness eran un regalo, se entiende) y me estuvo contando sus últimas diez semanas como estudiante en Bray.


Negra, cuéntate algo, mujer, que tus lectores queremos saber.

PD. y si mañana tienes libre, avísame, que necesito personal shopper para la fiesta de la Mostra de Venecia. La última vez que fui de compras con ndru se durmió literalmente en el sofá de una tienda. Roncaba.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Entre dos tierras

Me decía Mblue el otro día que, en la distancia de los escasos mails que envío, me intuye tipo Bunbury: entre dos tierras estás... Visto así... puede no ser bueno, pero me paro a pensar en lo que sigue y me pongo en lo peor. Ese “y no tienes aire con que respirar” me asusta. Dentro de tres días vuelvo a España y me siento exactamente así... con la sensación de que en cuanto pasen las bienvenidas y los reencuentros - que espero con ardor – llegará la cruda realidad, esa en la que no sólo no tengo trabajo, sino que ahora ya no tengo ni casa.

Es raro. Salí de Madrid acojonada por lo que me esperaba en esta tierra de bárbaros que cuando no hablan inglés hablan otra cosa aún más ininteligible, pero pensando que 10 semanas pasarían – no rápido pero pasarían – y yo volvería a casa. Pero ahora resulta que mi casa ya no es mi casa, cuando llegué tendré los días contados (40 días con sus 40 noches exactamente) para abandonarla, así que sabiendo como sé que después de la cuarentena ese no va a ser mi sitio... he perdido la sensación de que vuelvo a mi hogar. Si me apuráis mi habitación compartida con el edredón más feo del mundo me parece ahora mismo más acogedora que ese sitio prestado donde voy a volver.

Afortunadamente para mí, tu casa no está donde están tus muebles sino donde están tus amigos, y esos van a estar ahí – llevan ahí todo el verano – recordándome de dónde vengo, pero, si he de ser sincera me asusta volver a Madrid. Aquí he vivido como una estudiante, escatimando de comer para beber, como hacía cuando tenía 15 años menos, y no he tenido ningún problema. En Irlanda soy inmigrante y estudiante y vivo como tal. En Madrid no sé qué pensaré al volver, pero allí no soy una estudiante y no quiero vivir como tal. Tengo la sensación de que estar allí por estar me va a hacer sentir especialmente mal. Nunca me lo había planteado hasta el domingo pero me he dado cuenta de que, mientras tenga otra salida, no me gustaría dar pasos atrás, y tengo la sensación de que si me quedo en Madrid los voy a dar.

Tengo dos opciones. Volver a mi pueblo, con mis padres, 17 años después... o intentar ser una estudiante-inmigrante una temporada más dándole el impulso definitivo al inglés. No sé qué hacer... Mblue me recomienda pensarlo con la cabeza y no con el corazón. Creedme que el corazón últimamente lo tengo desbocadito con tantas emociones, pero nunca ha mandado en mis decisiones, así que no creo que vaya a hacerlo ésta. IlBello, que también ha opinado sobre el tema, me recomienda pensarlo en Madrid. Api me dice que la cosa está muy malita, así que... supongo que les haré caso a los tres.

De momento... me voy a tomar otra Guinnes... sólo para no peder las buenas costumbres adquiridas. ¡¡A vuestra salud!!

lunes, 10 de agosto de 2009

Aunque te digan que es un virus... ábrelo

Acabo de ser testigo de uno de los mayores bochornos, también podríamos denominarlo tremenda cagada, desde que existe Internet. A todos nos han contado que un conocido de una prima de un amigo le envió a su mujer un mail que en realidad era para su compañera de trabajo y amante o cosas parecidas. Incluso yo he enviado alguna vez mensajes, mucho más inocentes dicho sea de paso, a quien no debía. Nada que ver con lo de hoy. Me ha llegado un mail de un tipo que conozco titulado "Muy bueno" y claro pues lo he abierto. Aparece un tipo en pelotas, bien dotado a qué negarlo, y tumbado en un sofá de estética setentera, todo con mucho pelo y muy gay. Hasta aquí todo normal. Pero después he visto que el mismo emisario del mail ha enviado otro mensaje que pone que el mail titulado 'Muy bueno' es un virus y que no lo abramos. Algo que nos ha hecho sospechar y hemos vuelto a abrir la foto. La bonita estampa es una fotografía del que enviaba el mail, y lo mejor de todo es que se lo ha enviado A TODA SU LISTA DE DIRECCIONES. Desde compañeros y jefes de su ex-empresa, relaciones públicas de firmas de lujo, directoras de moda, errepés de hoteles... Esto en un momento en que el incauto está buscando trabajo como freelance digamos que es una carta de presentación como mínimo arriesgada.

El ínclito, que pasa unos días de vacaciones en una isla del Mediterráneo, debe de estar acabando con todas las reservas de grappa de la zona.
PD. No pongo la foto por razones obvias.


ACTUALIZADO A LAS 13.25H. El asunto ha traído cola. Al parecer un ex suyo le ha suplantado en su cuenta de yahoo! y ha enviado esta foto que él le hizo a todos los contactos. Es el peligro de dejarse hacer determinado tipo de fotografías.

martes, 4 de agosto de 2009

La bruja del cuento

Llego ahora de la piscina de la Complutense con dos reflexiones. Por un lado, después de trece años con él en el armario por fin el título de licenciada universitaria me ha servido para algo. Sin él no se puede entrar en estas piscinas, a no ser que vayas de acompañante. Y dos, no permite la entrada a menores de 18 años. Lo que en la práctica quiere decir que no pueden entrar niños. Algo que supongo que le parecerá fatal a las familias, pero qué se le va a hacer. Tampoco he visto a nadie quejarse de eso en la puerta, y además, para qué negarlo, es una de sus ventajas.
Esto viene al caso porque el otro día chismorreando por algunos blogs, encontré uno de una chica que vive en el centro de Madrid y que además de quejarse de las pocas guarderías que hay en la zona, ponía a parir e incluso invitaba a que nadie fuera al Hotel Me de la plaza de Santa Ana de Madrid. Contaba la bloguera que había intentado subir con su marido y su niño de dos años a la terraza del Me y que les habían intentado cobrar 12 euros por cabeza. Al parecer no les importó asumir semejante atraco pero accedieron. En ese momento, el portero les explicó que no se permitía la entrada a los niños. Los comentarios del blog animaban a denunciarlo a la Policía. No haré yo aquí un alegato a favor de ese hotel -que te cobra por hacer fotos en su interior, aunque es publicidad para ellos- oo que tampoco dejó subir en su momento a La Negra. Yo de lo que me quejo es que tal vez tenga que haber también sitios restringidos a los lloros y a los gritos de los niños. Criaturas que adoro, dicho sea de paso. Pero creo que todo en su lugar y a su momento.

lunes, 3 de agosto de 2009

¿Me estaré haciendo una friqui?

Esta mañana me ha dado por pensarlo. No sé si no me estoy haciendo una friqui. El primer día de mis vacaciones llamé a ONO y les dije que hicieran el favor de venirme a poner una ventana a la globalización en mi cuarto de estar. Claro que para friqui el que vino cuatro días después a instalarme la red. Bueno, el viernes por la tarde, yo ya era feliz con mi primera ADSL y estuve toda la tarde toquiteando, leyendo blogs... hasta me hice un post. Al día siguiente, fui de compras con el ndru y tras varios traspieses por la calle serrano y jorge juan, acabamos en el corte inglés. Porque claro, para qué tener ADSL si no tienes skype y una camarita para charlotear bis a bis. Dicho y hecho, me compré la camarita de video. Pero se me hacía poco. Desde que hace dos meses al ndru por su cumple le regalé la PSP yo andaba envidiosa. La WII no me llenaba y además es un jari enchufar todo el tinglado... asi que después de un año que si si que si no, me compré la Nintendo DS. Desde entonces, tengo en casa dos portátiles, la wii, la psp y la nintendo ds. Asi que hace un ratito me he descubierto buscando en internet nuevos juegos para la nintendo -ayer el corte inglés estaba arrasado-, el ndru en el sofá intentando saber cómo se regatea en el Fifa O9 y la ds cargándose a mis pies. Y la yonqui en londres, lo que significa que no me la va a poder piratear hasta por lo menos después de las vacaciones. Terrible.

viernes, 31 de julio de 2009

¿Saldrías con un pobre?


Aunque el verano entró oficialmente el 21 de junio, en las dos últimas semanas he sido convocada al menos a seis comidas/cenas para celebrar que ha llegado el verano, que falta poco para las vacaciones, que ya estoy de vacaciones, que... vacaciones.
Anoche el ndru et moi nos acicalamos para asistir a la enésima cita del mismo tipo, y nos fuimos para el No-Do que, por cierto, cumple diez años y que a pesar de no ser de los baratos estaba lleno. La terraza más que llena estaba sobreexplotada.

Total, que allí nos pusimos a hablar de todo un poco, y del misterio de cómo va a caber todo el país en Cádiz el mes de agosto. Porque, salvo escasas y no tienen por qué ser honrosas, excepciones, el resto nos vamos a Cádiz. Y de repente el convocante comenta que su jefa ha disfrutado del furor juvenil de un empleado del gran ente público por antonomasia de este país, y cuya aspiración es comprarse un camión, como la canción de Loquillo. Y claro, que a ella le pone mucho el aspirante a camionero pero que no pegaba en las vacaciones que ya ella se había programado con sus amigos. Al oir esto, el convocante puso cara rara, algo así como de "hay que darle una oportunidad al amor", ante lo que su jefa le inquirió: "¿Saldrías tú con una pobre?". Y claro, él respondió que no.

Ndru insiste en que más que en términos de pobreza o riqueza material, se referían a pobreza intelectual, pero yo no lo vi del todo claro. Lo que si vi muy claro es que salvo, en este caso sí, honrosas excepciones, el resto de la mesa no estaba dispuesto a pasar por ese trago.

jueves, 30 de julio de 2009

Sapos y princesas

Aunque mi mejor amiga lleve 20 años asegurando lo contrario, no creo en los príncipes azules. En su opinión en lugar de lanzarme a por los tíos, yo lo que lanzo es la trenza para que el príncipe en cuestión trepe por ella. Pero os juro que no es verdad. Estoy tan convencida de que los príncipes azules te salen rana que me he pasado la vida huyendo de aquellos que lo parecían. Aunque alguna de mis conquistas no estuviera mal – en mi modesta opinión, se entiende – nunca me han ido ni los muy altos ni los muy guapos. De hecho, si me tenía que quedar con algún muy, siempre me he inclinado por los muy listos. Me ponen, qué le voy a hacer.

Pero lo que de verdad os quería contar no es eso. Lo que de verdad os quería contar es que me he acordado de los príncipes porque, desde hace un par de semanas, cada vez que salgo por la noche me siento un poco princesita indefensa porque, por alguna extraña razón que desconozco, les gusto a los irlandeses borrachos. Técnicamente esto podría traducirse como un triunfo en tierras lejanas, pero en la práctica se reduce a que no hay forma de quitarse al borracho de encima. Porque los borrachos aquí no son como ahí no, los borrachos aquí son XXL. Pesaos de cojones, vamos.

El caso es que el viernes pasado, y por segunda semana consecutiva, un caballero de tierras lejanas – Il Bello, concretamente – ha tenido que acudir en mi auxilio y yo, aunque se lo agradeceré eternamente, me siento muy extraña. A mi nunca me ha defendido un chico. Desde que tengo uso de razón y con dos hermanos mayores a mis espaldas, siempre me he defendido sola. En mi casa somos así, estamos ahí pero que no se note, así que no way... si alguno se metía conmigo yo me tenía que salvar sola, mis brothers sólo vigilaban en la distancia. Y así he ido creciendo sacudiéndome los sapos a manotazos sin ayuda externa.

Pero aquí mis habilidades haciendo la cobra y regateando no son suficientes. Los irlandeses son inasequibles al desaliento. Nada les hace retroceder (bueno sí, la borrachera que les hace andar para atrás a veces, pero vuelven) y claro... yo así no sé jugar. Porque empujar a un borracho está feo y yo borde... pues de natural no soy, así que me la juego cada noche de viernes o sábado que pongo un pie en una discoteca.

Su táctica es simple: se arriman, se arriman, se arriman y, para cuando te quieres dar cuenta, los tienes encima (literalmente). Tú intentas driblar, pero no hay forma así que procedes con el curso de inglés práctico y les dices que “no” (leáse “nou”), o pasas al “please, stop”, o, si la cosa pasa a mayores tiras directamente por el “get lost” que aunque literalmente se traduzca como “piérdete”, en estas tierras tan polites se lo toman como un genuino y auténtico vete a tomar por el culo.

Pues ni así, oiga. No hay forma. No se pierden, no desaparecen, no se rinden y no dejan de intentar darte un beso, rozarte o meterte mano, con lo cual cuando tú te empiezas a poner nerviosa de verdad, el auténtico caballero – que no es un príncipe, pero podría dar el pego – aparece por detrás y sin apenas mirarte para no darle al asunto más importancia de la necesaria, se interpone entre el sapo y tú. Y entonces pasan dos cosas. Por un lado te sientes halagada – o halagadísima, depende del tamaño del sapo – y por otro preocupada. Porque los sapos aquí son muy pegajosos y si no pueden con la princesa, se dedican a joder al caballero. Y claro... el caballero que tiene la sangre bastante más caliente que la del sapo, tiene límite.

La primera noche el caballero se agachó, puso sus manos alrededor de la cabeza del primer sapo y, sin tocarle, le dejó clarísimo qué pensaba hacer con ella si seguía molestando. La segunda casi llega a las manos y yo me acojoné, porque el sapo era enorme y el caballero estaba muy muy enfadado. La tercera vez el sapo era más listo y cuando vio la cara del caballero mientras me decía: “me quedan dos semanas aquí y debería estar tranquilo, pero no me lo ponen fácil”, salió dando saltos hasta la siguiente charca.

Resumiendo, que aquí me tenéis. Tres veces he pisado una discoteca y tres veces un caballero ha tenido que venir a rescatar a la princesa de las babas de los sapos. Me siento extraña, entre agradecida y débil. Lo primero no me importa, lo segundo no me gusta, pero supongo que a veces, y sólo a veces, no te queda otra que dejarte llevar y darle tu mano al caballero para que te acompañe a la salida. A lo mejor ser una princesita, por una vez, tampoco está tan mal.

viernes, 24 de julio de 2009

Alianza de Civilizaciones

Imaginaos la escena... la cocina de una residencia de estudiantes, unas 6 personas bebiendo cerveza y deambulando por allí cada uno a su bola esperando a que se haga la cena para luego salir por ahí a dar una vuelta. Y en medio de esa bucólica imagen suena un móvil. Un italiano ha recibido un sms, lo abre, se empieza a descojonar, te mira a ti directamente (a mi en este caso) y te dice: “another spanish expression” y tú... te echas a temblar.

Dos días antes en una escena muy similar tú le habías dicho: “si sigues diciendo frases al final vas a decir alguna que no me sepa” (todo esto en perfecto English, of course). Quince minutos depués lo hizo: “Si no es piel es miel”. Dejo para vuestras (¿sucias?) mentes la explicación de la frase, a mi con la mirada de IlBello al decírmela me bastó ;-)

Pero a lo que íbamos... la de “Rubia de bote, chocho morenote” ya había pasado a la historia. “Si no es piel, es miel” empezaba a serlo y, a juzgar por sus ojitos, aquí llegaba algo grande... la mirada de IlBello nunca defrauda. Le miré, me miró y se hizo la luz:
“Si pesa más que un pollo, me la follo”.

Por poco me ahogo del ataque de risa que me dio – literalmente, llevo toda la semana tomando jarabe para la tos y los ataques de risa no ayudan nada – ¿os imagináis lo surrealista que puede ser que alguien que no tiene ni zorra de castellano te enseñe frases como esa? Eso por no comentar su (sensual) acento al pronunciarlas... Íbamos a cenar pollo, claro, y él sólo había anunciado el menú al italiano que faltaba, pero... es lo que tiene esto de moverse en (selectos) círculos internacionales, que para confirmar tu asistencia a una cena, empiezas por el inglés y acabas por la cultura general.

Y como cuando se habla de cultura una no puede hacer otra cosa que intentar ampliarla... la escena terminó conmigo sacando un boli del bolso para que IlBello ampliase la colección que lleva apuntada en una libretita. Que del teto sólo se sabía una... y yo por facilitar las relaciones internacionales entre países amigos hago lo que sea...

LaNegra live from Ireland

Pd. Me he permitido ilustrar el post con un pollo de caserío... más que nada para que tenga un peso digno...