martes, 29 de diciembre de 2009

Otro año que se acaba, otro año que empieza

Olvidados no, pero abandonados sí que os tengo, lo sé. De verdad siento no haber escribir más a menudo pero mis últimas semanas han sido demasiado “intensas”: he dormido poco, he pasado poquísimo rato delante del ordenador y los post se me ocurrían en la cama antes de dormir, pero amanecían diluidos entre el cansancio, los sueños o pesadillas – que de todo ha habido –, los recuerdos y los propósitos de enmienda.

Total, que por unas razones u otras las últimas semanas he vivido un montón de cosas muy intensas pero de esas que me guardo para mi. Ya os lo he contado alguna otra vez: para mi la intimidad no es decir la palabra follar en alto, para mi la intimidad es otra cosa. Esta cosa.

Ahora me voy a Italia a pasar la Nochevieja y no sé si tendré conexión, por eso os escribo ahora, para desearos que 2010 os traiga un montón de cosas buenas, de tranquilidad (este deseo es especialmente para Api), salud, suerte, amor(es) de todo tipo, si puede ser también dinero y... no sé...

Para mi, y a pesar de sus desgracias, 2009 ha sido uno de los mejores años de mi vida, lleno de experiencias y sorpresas, así que a 2010 le voy a pedir un poquito más, que para eso lo tengo ahí delante sin estrenar...

Cada día estoy más convencida de que no hay que conformarse con lo bueno, hay que querer lo mejor.

A ver si se me dan bien las lentejas ;-)

¡¡¡¡FELIZ 2010!!!!
Nos vemos a la vuelta.

jueves, 3 de diciembre de 2009

El club del Gourmet

De lunes a viernes para mi la hora de la comida es toda una experiencia a pesar de que, lamenta- blemente para mi, no tiene nada que ve con el sentido del gusto. Os pongo en situación: los diez irlandeses, el rumano y mi menda, sentados en el suelo enmoquetado de un edificio de oficinas lleno de abogados de esos que aún llevan peluquín blanco y chorreras sobre la toga. Vamos, que somos los parias del edificio. La comida nos la doblamos allí tiraos, de cualquier manera, cada uno donde puede. Hay tres sillones y para el resto, moqueta a libre elección.

El caso es que, en medio de esa tristeza gastronómica, mis compañeros irish tienen la capacidad de disfrutar con la comida, dato este que no deja de asombrarme por mucho que lleve comprobándolo tres semanas seguidas. Los comensales nos dividimos entre los que nos llevamos el sándwich de casa (y si eres irlandés, además sueles aderezarlo con una sopita de sobre), y los que bajan al Spar a comprárselo. Yo era de las segundas pero, después de pagar 4 euros largos por el sándwich más asqueroso del mundo, me cambié. Sin embargo, los abonados a la comida “casera” somos minoría, por lo que lo habitual es que cuando nosotros estamos acabando, llegue la masa con sus adquisiciones, y ahí comienza la acción.

Los menús suelen ser: sándwich y bolsa de patatas fritas, o sopa (siempre acompañada de pan con mantequilla) y patatas fritas tipo a las de luxe del McDonalds, o como mucho, tallarines al wok. Vamos... pa echar a correr, pero pa’l otro lado. Sin embargo, ellos se lo comen con auténtico entusiasmo, disfrutando cada mordisco o cada sorbo de sopa, en la que untan el pan con mantequilla alegremente – la variedad mojo el sándwich entero en la sopa no tiene desperdicio - y sin dejar de comentar con la boca llena, lo buenísimo que está todo. Pero, la cosa no acaba ahí, no. No contentos con eso, se interrogan unos a otros:

- How is the Marco Pollo? (nombre de una de las “especialidades” del Spar)
- DELICIOUS!!!

¿Delicious?, amos no me jodas, ¿cómo puede estar delicious un puto sándwich al que le han echado los ingredientes a granel y mirando para otro lado? Eso no es que el sándwich esté bueno, eso es que no se ha comido nunca nada mejor, y claro, ya dice siempre mi madre que la ignorancia es muy atrevida.

Comer les gusta, tanto como a mi o más – una de sus conversaciones preferidas los lunes es comentar el precio y la variedad (por ese orden) de los restaurantes de 3x1 a los que van los fines de semana -; si miras a los lados por la calle, da igual la hora del día o de la noche, siempre ves a alguien comiendo; y, en mi opinión, sus platos típicos, tipo el Shepards pie (pastel de carne) o el Stew (estofado de patatas, carne y verduras) está cojonudos. El problema es que no tienen mucho más donde elegir y claro así cualquier cosa te parece bien. Hasta yo estoy cayendo en la trampa: el viernes el sándwich de paté y queso me pareció un manjar comparado con el habitual jamón y queso.

Lo veo. Al final me vendré arriba y acabaré diciéndole a Api que como al champán le van muy bien las aves, marcho pa su casa con un pollo de Casa Mingo para acompañar un Cliquot...

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La imaginación al poder

Lo del Gambas es mucho para un día. Para lo que no os acordéis de él, es el artista antes conocido como Gurb que, aproximadamente una vez cada año y medio, intenta echarme un polvo, con distinta suerte según mi estado de ánimo (o de contabilidad, que todo suma).

En fin, el caso es que, en un derroche de imaginación después de ver mi nick en el messenger (llamadle listuco si queréis) hace unos quince días se enteró de que estaba en Irlanda y empezó a insinuar que podía venir a visitarme. Y yo, siguiendo la línea que él tan bien sabe marcar, simplemente me hice la loca. Esta tarde, estaba escribiendo un post (ya lo subiré mañana) cuando de repente....

el Gambas dice:
Sláinte!!!*
LaNegra @ Dublin dice:
Cheers*
qué tal?
el Gambas dice:
no me acordaba q estabas en dublin, si lo llego a pensar m saco un billete
jajaj
que tal?
frio?
LaNegra @ Dublin dice:
no te puedes imaginar cuánto
voy a rejuvenecer la hostia con este frío
tengo la piel en conserva
y por ahí?
el Gambas dice:
frio, pero sin la humedad del shannon
dnd vives?
sola?
LaNegra @ Dublin dice:
no
vivo en Monkstown,
un barrio de Dun Laogharie
a 20 minutos en tren del centro
con tres tíos
el Gambas dice:
pff
2 italianos y un griego?
LaNegra @ Dublin dice:
casi
dos italianos y un irlandés
tenemos toque local
el Gambas dice:
ves, típico
uno con gafitas del norte, turin y otro pelo rizado de toscana?
LaNegra @ Dublin dice:
jajaja
no exactamente
uno es del norte pero ni lleva gafitas ni es de Turín
y el otro tiene el pelo rizado pero es más del sur que la Toscana
el Gambas dice:
no te lies eh
LaNegra @ Dublin dice:
con quién?
con el irlandés?
el Gambas dice:
con los 3
tarde?
LaNegra @ Dublin dice:
no, aquí es una hora antes
el Gambas dice:
ay ay
ya te has liado
si es queeee
LaNegra @ Dublin dice:
qué hubieras hecho tú?
dejar a las italianas volver a la toscana vivas?
o no pobrar el producto local?
el Gambas dice:
a quien le diste?
a los 3?
LaNegra @ Dublin dice:
lo dejo a tu imaginación
así te lo pasas mejor
el Gambas dice:
calla calla
que estoy todo el día en casa y me la ******
LaNegra @ Dublin dice:
pues sal a la calle a buscar
el Gambas dice:
a buscar a 3?
jajaj
LaNegra @ Dublin dice:
que en casa todo el día se vuelve uno loco
tú empieza por una y el resto ya llegará
el Gambas dice:
ya ya
mira a ver si alguna amiga aloja a españolitos para unos días
jj
LaNegra @ Dublin dice:
últimamente me relaciono poco con el sexo femenino... pero ya me enteraré
el Gambas dice:
ya claro, teniendolo en casa
LaNegra @ Dublin dice:
ya te digo, que hace mucho frío y salgo poco
no es como en verano
que me relacionaba más

A partir de aquí, yo me he despedido y él me ha soltado algo soez en italiano para que me lo traduzca el de la Toscana....

Pero a lo que iba... ¿vosotros habéis leído que yo en algún momento haya dicho que me he liado con alguno de mis compañeros de piso? No, ¿verdad? Simplemente he omitido decir “no”, pero eso da igual. Las Gambas es lo que tienen... que se calientan en un tris, no hace falta casi ni darles aire. Vale... un poquito sí que he abanicao, pero es que... yo soy una perra confesa, y él me lo pone taaaan fácil...

A veces para tener una buena historia sólo hay que echarle imaginación.


* Sólo por si os lo preguntabais:
Sláinte es el brindis en gaélico y cheers en inglés-irlandés.


*NOTA: he editado el texto dos días después de su publicación, sólo para quitar una parte que, como bien dice uno de nuestros lectores, podría estar atentando contra la privacidad de El Gambas (siento ponerme tan seria :)

martes, 1 de diciembre de 2009

Mi nombre es Yasuri, Yasuri Yamileth, te metes conmigo te saco la gillete

en un par de ocasiones, el relojero me ha contado que él fue precursor en su cuadrilla a la hora de digamos recortarse los bajos. perdón si ofendo a alguien, pero son más de las diez de la noche y esto ya es horario de mayores. total, que yo quedé henchida de orgullo por tener un novio tan top.
por no entrar en detalles, resumiré. hace dos o tres semanas me reuní con la famosa cuadrilla 'de los bajos recortados' para ver un partido en casa de uno de ellos. y ahí llegó la novia de otro explicando (los de alcorcón semos así) que se estaba haciendo la depilación láser en las ingles y que lo primero que tienes que hacer es un dibujo de cómo lo quieres. ella había optado, ante el estupor de todos, por el billete de metrobús de madrid. para los que no seais usuarios es un cartoncillo rectangular de dos por cuatro aprox.
y aunque yo soy de natural bien pudorosa, una vez entrados en materia, que allí todo el mundo preguntaba sobre posibles dibujos y otras virguerías... saqué el tema. animada por la pizza barbacoa y los detalles de la terremoto de alcorcón comenté que ya me había dicho ndru que gracias a él todos se recortaban los bajos. momentos de gran tensión. allí no hablaba ni dios. yo miraba a ndru y éste se iba poniendo colorao y negaba con la cabeza. y yo insistía. y todos callaban y negaban. incluso hubo quien comentó que "para rato me voy yo a cortar los pelos de los mismos". y sonó a cromañón, pero todos aseguraban estar de acuerdo con él. mientras, las novias callaban. menos yo. luego fui recriminada. todavía no entiendo por qué.

este año la navidad llega más tarde

hoy me ha llegado el primer mail con propuestas sobre qué hacer en San Valentín (dentro de dos meses y medio) y entonces he caído en la cuenta de que ¡¡todavía no ha llegado ningún crisma al trabajo!! otros años a mediados de noviembre ya empezaban a llegar las postalitas que algunos iban colgando de paredes y armarios, para fomentar el espíritu navideño en un sitio en el que el único espíritu que yo veo es más bien tirando a negro. pero este año no hay ni rastro, ni en mi negociado en los de alrededor. hoy incluso me ha llegado una tarjeta de visita del director de una de las agencias de comunicación más potentes de la capital donde ponìa que me deseaba lo mejor para 2010. así, con bolígrafo y supongo que escrito y firmado por la becaria, que ya no tenemos ni para secretaria. el mismo que el año pasado me regaló un bolso de gucci.
este año la navidad llega más tarde. o no llega. y se agradece.

¡Adjudicado!

Supongo que una de las cosas buenas de estar viviendo en un sitio donde ni tienes raíces ni piensas echarlas, es que no te cortas por nada y cualquier cosa que te proponen te parece bien. Hoy por ejemplo, IlBello et moi nos hemos puesto nuestras mejores galas (léase, debajo del jersey, camisa él y, encima, pañuelo yo) y, a pesar de que eran sólo las seis de la tarde y ya estaba helando, nos hemos echado a la calle.

La verdad sea dicha... nos han pasado a recoger en coche. Un Audi A4 azul oscuro, tapizado en cuero blanco. “Not bad”, como dicen por aquí. Al volante The English Man in Dublin, uno de nuestros teachers del verano. Un inglés con cara de ratón, un poco estirado – como todo inglés que se precie de serlo, y éste es hincha del Chelsea -, pero también muy borracho y bastante salao. Ahí que nos hemos montado y en un periquete estábamos en la zona pija de Dublín dispuestos a acudir ni más ni menos que a una subasta de arte.

Lo que os digo, que aquí todo te parece bien, y esto, de hecho me ha parecido curiosísimo. Imaginaos el típico edificio british, con grandes columnas en la entrada, bonitos suelos, y mucha parafernalia, en el que, al final de la escalera enmoquetada – of course – hay una sala enorme donde un montón de gente está pujando en plan película. A todo esto, que para eso estamos en el siglo XXI, si no querías estar dentro para no acabar de los nervios por no poder retirarte el pelo de la cara sin que el fulano crea que estás pujando, en la antesala, había unas mesitas muy agradables donde te podías tomar un té con pastelitos y ver cómo iba la cosa en una tele de plasma. Y ahí nos hemos adobao, viendo como el tío decía eso de “¿alguien da más?” y “¡adjudicado!”. Como reyes, oiga.

Vale, pero... ¿qué hacía ahí LaNegra?, os preguntaréis. Pues, aunque pudiera parecerlo, no era sólo por el te caliente... resulta que el teacher es – o hasta hoy lo era – dueño de una litografía que Francis Bacon hizo para la etiqueta de un vino y, aprovechando que es el centenario de su nacimiento y que el Liffey pasa por Dublín, el tío lo ha puesto a la venta y se ha sacao unos mil quinientos euros del ala. Tan inglés y flemático él, estaba de los mismos nervios mientras a IlBello y a mi no nos lo daba para aguantarnos la risa.

Pasado el trago, nos hemos ido a un pub a regarlo, pero... “as you know, I don’t drink on Mondays”, así que, mientras The Englishman in Dublín se tomaba un agüita con gas, IlBello y yo seguíamos con el intento de entrar en calor a base de café con Baylis y chocolate caliente.

De vuelta a la sala, la emoción ha sido menor... sólo un momento álgido cuando, a petición del teacher y tras negarme yo, IlBello se disponía a pujar por la última pieza de la noche. Lamentablemente, el precio de salida era superior a lo que The English Man estaba dispuesto a ofrecer. Así que, acabada la función, hemos vuelto a la cruda realidad: carne de oferta del Tesco para cenar en el iglú. Eso sí, el viaje ha vuelto a ser en Audi y, entre ir y venir... que nos quiten lo pujao ;-)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

¡So payasa!

Hasta la universidad, siempre que un profesor hacía una pregunta – o lo que es lo mismo, había que hablar en público - me escondía tipo avestruz para que no me mandaran hablar. Al final casi nunca libraba, porque aunque a mi no me lo pareciera, mi camuflaje debía ser bastante malo. Lo único bueno de entonces es que en el 99% de las ocasiones sabía la respuesta, con lo cual, cuando finalmente me obligaban, al menos sabía qué decir.

Pero después de la universidad se me ocurrió hacer un máster ni más ni menos que de radio y, de pronto, en una clase de 30, estaban 29 personas a las que no les imponía en absoluto hablar en público y luego estaba yo, acojonada. Así que la primera vez que me tocó prueba de micrófono, sin escapatoria posible, y seca de ideas, se me ocurrió que mejor no ponerse profunda, no fuera a ser... Llamé a mi madre – que sólo hay una – y le pedí la receta del cocido montañés y al día siguiente me la marqué frente al micro con dos cojones y, ahora lo veo claro, muy poca vergüenza.

Os podéis imaginar que nadie más recurrió a un truco tan facilón. La gente escribió sobre sus sentimientos, sus experiencias, política, cultura,... y yo sobre alubias, berza, chorizo, morcilla, tocino... Me sentí la payasa oficial de la clase, pero el truco funcionó, aunque sólo fuera por el factor sorpresa.

Hoy lo he vuelto a hacer. Tenía que hacer un speech de dos minutos más o menos, a elegir entre My favourite day, Public Transport, I love... o They should be banned... (a saber, Mi día favorito, Transporte público, Me apasiona... o Deberían prohibir...) y voy yo, me pongo de pie, recibo un bonito aplauso y les cuento en inglés tipo indio que deberían prohibir los paraguas en Madrid – es una de mis frases favoritas cada vez que llueve, y aquí la recuerdo mucho, como os podréis imaginar - porque los madrileños no saben usarlos y, si no, la mitad de la población se va a quedar tuerta. Al final me han aplaudido otra vez, no sé si por pena o porque les ha impresionado que supiera decir tuerto. Lo que os digo... lo mismo a la vuelta los de Payasos sin Fronteras tienen algo para mi. Voy a empezar a buscar nariz, aunque con el frío que hace en esta casa igual no me hace ni falta... la llevo roja de serie.

martes, 17 de noviembre de 2009

Creída

No sé si a vosotras os pasaría, pero cuando yo era pequeña e iba a la escuela “creída” o “chula” eran los dos peores insultos que te podían decir. Si te llamaban tonta, gorda, torpe, idiota, incluso si te llamaban gilipollas (que era pecado), no te sentaba ni la mitad de mal que si te llamaban “creída” (o “chula” si se usaba como sinónimo). La frase “es una creída, está todo el día haciéndose la chula” era una declaración de guerra resumida en diez palabras. Decir eso era decir que esa no era tu amiga, ni lo iba a ser, y te granjeaba la simpatía de todas aquellas que pensaban como tú. En mi caso, la reservaba para aquellas que me caían especialmente mal porque se “creían” más guapas que el resto. Aún hoy, aunque ya no uso ninguno de esos “insultos”, me vienen de cuando en cuando a la cabeza cuando veo a la típica guapita de cara que se cree más que el resto por ser así. No me malinterpretéis, no me caen mal las guapas, sólo las que se creen guapas, independientemente de que lo sean o no, porque, una cosa es saberlo y otra creerlo. El matiz es sutil pero marca la diferencia.

Para que os hagáis una idea de lo fuertes que resultaban y de la distancia que se establecía entre ellas y tú, os diré que al pensar en esas dos palabras siempre me viene a la cabeza un nombre concreto: S.S. Todavía ahora, casi 30 años después, cuando nos encontramos por la calle hacemos como que no nos hemos visto, incluso cuando entro a comprar a la tienda que comparte con su hermana (afortunadamente ella es sólo socia capitalista). Soy clienta, no amiga. Nunca reñimos, pero nunca nos caímos bien. Por lo visto, hay cosas que marcan para siempre.

El caso es que hoy, venía de Dublín hacia casa en el tren pensando en mi semana de clase, y me he sorprendido (y no gratamente) por primera vez en mi vida pensando en mi misma como en una creída. Una chula que pensaba que por hablar inglés de aquella manera con españoles e italianos, que por haber sido capaz de mantener una conversación más que fluida con una australiana iba a llegar aquí y lo iba a entender todo. Una que daba por hecho que tendría problemas para hablar, pero no para entender. Pero va a ser que no. Va a ser que mi autoestima estaba por las nubes al final del verano y que en España era muy difícil que mi fluidez con el castellano me la bajara.

A la creída aquí presente se le han caído los palos del sombrajo a la primera de cambio. No entiendo a los fucking irish, parece que tienen algo en la boca que no quieren que se les salga cuando hablan. Para decir hola ellos no dicen “jay”, no, ellos dicen “jayooo”, que parece que John Wayne va a bajarse del caballo justo en ese momento. El “very much” pronunciado tal cual (con u) lo superé en el verano, pero si de verdad consigo hacerme con ello y no muero antes de navidad, no me tengáis en cuenta que llegue diciendo “Yesús Kraist!!!!”, blasfemia que les encanta y que a mi me da la risa. Son capaces de decir eso y “pretty much” (también con u) dos mil veces en una conversación. El problema es que es lo único que yo les pillo.

Así que, amiguit@s, moraleja: la chulería pasa factura. Ahora que, yo salgo de aquí speaking English como que me llamo Negra. Pa’ chula yo.

LaNegra recorded from Ireland
Viernes, 13.Noviembre.2009

navidad en crisis

otra minireflexión.
cuándo se ha de dar por empezada la navidad? el sábado entré en un centro comercial en el pueblico y ya tenían los escaparates y todos los pasillos y techos engalanados. hoy he visto que en las calles de molamaz han puesto ya las luces pero de momento no las han encendido. aunque dos meses de celebración me parecen too much, yo di la navidad por inauguradas ayer, con el recibimiento de mi primer jamón (en realidad paletilla) ibérico de la temporada. viva la crisis. y la navidad.

minireflexiones al volante

osar meterse cada mañana en hora punta en la m-30 de mis gallardones da, entre otras cosas, mucho tiempo para pensar. 45 minutos exactamente me dan de sí apenas cinco kilómetros. y entre los revivals de kiss efeme y la sugerente voz de francino me dedico a observar comportamientos del personal. tengo estadísticas de qué día es mejor y peor el tráfico en función de todo lo que se quiera: día de la semana, momento escolar, día del mes, climatología...

en estos seis meses de sufridora diaria he notado por ejemplo que los peores en distancias cortas y atascos no son los bemeuveros sino, y con mucha diferencia, los chapuzas que van con su furgonetilla tipo kangoo o express a la faena. para ser exactos, les desprecio y suelo desearles bastante a menudo lo peor.

mi visión al volante de madrid también me está llevando a una preocupante observación: cada vez veo más controles policiales durante el día en calles de poco tránsito, y hablo de controles grandes. en mi calle ahora mismo hay entre seis y ocho coches de policía concretamente.

sin embargo, la reflexión que quiero traer aquí hoy es: ¿por qué la gente lleva un sombrero, de paja pero también de tela, en las bandejas del coche? ¿adorno? ¿de verdad los usan? ¿han reemplazado a los perros que movían la cabeza en la parte trasera de los seat 131?

martes, 10 de noviembre de 2009

Ilegal inmigrant

No sé si os acordaréis de aquella canción de Sting que empezaba con un (para mi) sublime “I don’t like coffee, I like tea my dear, I like my toasts done on the side...” que tan bien define las diferencias entre los ingleses y los americanos, a pesar de su lengua común, y que, en el estribillo, repetía “I’m an inmigrant, I’m an ilegal inmigrant, I’m an English man in New York”. Desde ayer me siento un poco así.

Estoy de vuelta en Irlanda, llegué ayer, y hoy ya he empezado un curso que me va a tener tres meses, seis horas al día (de lunes a viernes) estudiando con otras once personas: un chico rumano y diez irlandeses. No sé cómo lo verá el rumano, pero yo no pillo ni la mitad, eso sí, por purita mala suerte me ha tocado ser la primera en hablar...

Cuando vine en verano me movía entre españoles e italianos como nacionalidades fuertes y a mi alrededor, aunque todo el mundo hablaba inglés, todos lo hacían con tremendo acento extranjero, así que los entendías. Hoy he comido con cinco irlandesas que no paraban de hablar y he sido incapaz de entender nada. Por expresarme en la que de aquí a Navidad tiene que ser por fuerza mi lengua, ha sido “terrible”. No me podía concentrar en nada, ni en la conversación, ni en la comida.... mi único punto fuerte ha sido intentar mantener la cara de “vosotras seguid, que no pasa nada”.

Esa es la parte “inmigrant”, la parte “ilegal” la tengo en casa. IlBello me ha buscado alojamiento en su humilde morada de aquí a Navidad, hasta aquí todo bien – incluso diría que estupendo – el único problema es que el casero no sabe de mi existencia. Si me ve, yo sólo pasaba por aquí porque soy IlBello “girlfriend” (sí, ya lo sé, varias de vosotras estáis pensando que en mis sueños me ligo yo a tremendo cañón). El caso es que el Fascista Tierno – otro italiano habitante de la casa – y el vecino irish ponen una cara muy rara cuando IlBello cuenta el plan. Me veo en la Garda intentando explicar que yo sólo pasaba por aquí...

Pero bueno, la suerte está echada. De esta o aprendo English o aprendo English – con lo que a mi me gusta opinar, si en dos semanas no entiendo algo más, me voy a pegar un tiro – y, de paso, un poquito de Italian porque mis “amicos” se han olvidado de que la española non parla italiano, así que en la cena de ayer con IlBello, TheKing y el Fascista Tierno, me tocó devolver en mis carnes y todas juntas las perrerías lingüísticas que los españoles – mayoría absoluta entonces – les hicimos a ellos en verano. Peeeero... no problemo, yo por hablar, hablé hasta del “calcio”. Faltaría más.

LaNegra recorded from Ireland

lunes, 9 de noviembre de 2009

En ocasiones alucino

Reconozco que vivo obsesionada por la crisis. En cuanto tengo ocasión, voy preguntando a todo el que se me pone enfrente que cómo lo ve. Y es curioso. En general, la gente lo ve mal o muy mal. Este fin de semana el dueño de un Tien21 me aseguraba que ha bajado el precio medio de las lavadoras que venden (artículo de inmediata reposición que le llaman) y que si venden una de más de 400 euros descorchan champán (ya será cava) cuando antes nadie bajaba de 600. Hace unas semanas un taxista jovencito me contaba que vuelve a tener trabajo en los mismos niveles que hace dos años, que él achacaba a que con la revisión de las hipotecas, la gente ha recuperado algo de cash. Yo que sigo pagando un euribor al 5% (bendito diciembre) no he notado mejorías por ahí ni por ningún otro sitio. No paro de oir hablar de nuevos despidos en todas partes, ya da igual que seas pintor que informático o periodista.
Por eso no deja de sorprenderme lo que acabo de leer en Expansión: En octubre, se vendieron en España más BMW que en India, Brasil, Austria y Holanda (juntos).


En otro orden de cosas, esta mañana he dejado a la negra en Barajas rumbo al invierno dublinés. Ya nos contará.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Truco o trato?

Yo pensaba que vivía en un pueblo digamos que typical spanish o al menos todo lo typical spanish que son los pueblos del norte donde, como alguna vez ya ha explicado Api, somos más “recios”. Aquí no damos dos besos cuando conocemos a la gente ni decimos “hasta lueguito” como en Madrid. Aquí cuando conoces a alguien inclinas la cabeza un poco mientras sonríes y la siguiente vez que le ves vuelves a inclinar la cabeza mientras dices un “`ta luego” si eres tía o un “bueeeno” si eres tío. Así somos aquí.

O así éramos aquí, porque el sábado estaba yo siguiendo otra tradición typical spanish – o sea, echándome la siesta – cuando de repente “ding-doooong” suena el timbre de mi casa. Con un ojo todavía cerrado abro la puerta y... “¿truco o trato?”. Cuatro niños – alguno ya más alto que yo – estaban en mi puerta pidiendo caramelos porque era Halloween. Mi careto debió ser un poema. Los niños todavía deben acordarse. Yo flipé en colores, ahora... ellos sí que debieron flipar.

Me quedé tan impresionada que mi reacción fue acordarme de que me quedaban unas pocas gominolas que tengo a bien tener por casa para cuando me dan lo que yo llamo “ataques de azúcar”. Las cogí y salí a la puerta y dije – con un tono bastante seco, lo reconozco - la frase mágica: “coged un puñao cada uno pero repartíos porque sólo tengo esto”. Momento en el que el cual el listillo del grupo, escondido detrás de una careta de Scary Movie dijo “¡¡¡un puñao!!!” metió la manó y cogió tres cuartas partes de las gominolas allí presentes, mientras otros dos intentaban pillar lo máximo posible y a la niña más pequeña le dejaban sólo dos y porque yo levante la mano para que no se las quitaran todas.

Entre el mosqueo que tenía porque me habían despertao, el rechazo que me producen los niños pidiendo de puerta en puerta – jamás vendí una papeleta para una excursión cuando era pequeña - , y el listillo-acaparador-de-los-cojones, antes de darme cuenta les estaba echando la bronca por egoístas y cerrándoles la puerta, eso sí, con el tuper de gominolas completamente vacío.

Total, que ellos no lo sabían pero, yo me había puesto el disfraz de bruja y había elegido truco. Me estoy haciendo mayor, lo sé, pero es que me jode que los padres les pinten la cara a los críos y, para echarse ellos la siesta, los echen a la calle a joderle la siesta a los demás. Eso por no decir que cualquier parecido de mi barrio con Wisteria Lane es pura ficción...

sábado, 17 de octubre de 2009

Derecho a la vida

Hoy una amiga de Api y mía – y lectora, aunque ahora tendrá menos tiempo para bajar al cyber – ha tenido un hijo. Cuatro kilos de niño con “pinta de estar muy enfadado por los morros que pone” según descripción de la madre de la criatura. Me he puesto bien contenta, por mi amiga y su chico, claro, y porque a mi los niños me gustan – sí lo sé, nadie lo diría con lo que ladro, pero no es contra los niños, es contra las madres que, una vez que se convierten en tales, se vuelven monotemáticas en la conversación -. Yo, cuando veo bebés, me pongo contenta, qué le vamos a hacer, y no es por el reloj biológico, de momento mucha parte de la alegría se debe a que los susodichos no son míos.

No os contaría todo esto si no fuera porque, casualmente, unas horas después de enterarme del feliz acontecimiento, Isabel San Sebastián salía en el Telediario diciendo que si se aprueba la nueva ley del aborto, en este país las mujeres no van a poder tener hijos. Sólo una perla más que, con las demás que se han escuchado en la manifestación contra el aborto de hoy – como la de que España entera piensa igual -, forman tremendo collar.

Estos señores, y señoras, y niños, y niñas, que se han manifestado hoy tienen todo el derecho a hacerlo. Por suerte para ellos son igual de españoles que yo y disfrutan de la misma democracia que mi menda. Lo que no pueden es mentir, porque eso no está bien ni en España ni en Cuba*, y decir que una mujer española que quiera tener un hijo no puede hacerlo es una mentira, y gorda.

Porque digo yo, que el gobierno (al que, aclaro, no voté) amplíe los plazos y situaciones los que una mujer puede decidir si quiere abortar es una cosa, y no permitirte quedarte embarazada es otra. Afortunadamente para las mujeres, hace tiempo que la planificación familiar es más o menos fácil de manejar. Siempre surgen imprevistos, sorpresas y desilusiones. El no querer y poder, y el poder y no querer. El condón que se rompe y el embarazo que no llega. Pero eso, no es ni más ni menos que la vida, cosas que pasan y otras que no, y si cualquiera de nosotras quiere tener un hijo, antes o después, lo consigue.

Sin embargo, hoy hemos tenido que oír cómo decían que eso no es verdad mientras ondeaban banderas españolas y afirmaban que el mogollón de gente que había allí (2 millones según los convocantes, 250 mil según la policía, 1 millón 200 mil según la Comunidad de Madrid) era sólo un pequeño ejemplo de lo que piensa toda España. Desde aquí, aunque nunca lo leerán, les voy a decir una cosita: si no les importa, no hablen en mi nombre. Yo, tan española como cualquiera de los que estaban allí con la bandera en la mano, no sólo no comparto su opinión sino que me pregunto qué pasaría si todos los que no lo hacemos saliésemos a la calle.

Este es el verdadero problema de esta gente: se consideran en poder de la verdad absoluta. Eso y que desconocen que el respeto es algo de ida y vuelta. Yo te respeto a ti, respétame tú a mi. Yo no te obligo a nada, no me obligues tú a mi. Yo no te prohíbo nada, no me lo prohíbas tú a mi.

¿Defender el derecho a la vida? Claro que sí. Yo defiendo la vida, y lo hago empezando por la mía, con mis creencias, mis valores, mis convicciones y mi conciencia. Y mis creencias, mis valores, mis convicciones y mi conciencia a mi me permiten defender el aborto libre para quien así lo decida. Porque creo en la vida de todos y cada uno, no en la de unos pocos.



*Lo siento, mientras escribo esto mi madre está viendo “Más se perdió en Cuba” en Intereconomía y me ha ha salido así...

jueves, 8 de octubre de 2009

No hay sitio para mi

No es que no tenga mi cama, no es que no me hayan hecho hueco en los armarios, tampoco que no encuentre sitio para aparcar, es sólo que... no me veo. Desde que he vuelto, miro a mi alrededor y no me veo. Antes, cuando venía de visita, sentía justo lo contrario, llegaba a la entrada de mi pueblo y estaba en casa. El olor a mar, los baretos de siempre casi vacíos a esas horas, alguna tienda nueva de cuando en cuando, una agenda repletita para las vacaciones o el fin de semana... era mi casa.

Menos el olor a mar, desde hace quince días el resto es justo lo contrario. No voy de bares – el finde todo el mundo te hace un hueco pero entre semana... -, no voy de tiendas – como no sé dónde voy a pasar el invierno no puedo renovar armario de momento -, mi agenda ni está ni se la espera, y todo lo que antes me recordaba que estaba en casa ahora me lo pasa por las narices.

Como esos vecinos, que antes se asomaban a la ventana al oír el coche y te sonreían, y ahora se asoman y cotillean. Algunos te miran fijamente como intentando adivinar qué ha pasado para que estés aquí un 6 de octubre, otros, los más lanzaos, te resumen cuántos días llevas sin coger tu coche y robándoselo a tu padre. A juzgar por su cara de lástima estos son los más informaos: indica que saben que estoy en paro y que creen que estoy “ahorrando en gasolina”. Y luego está caso-aparte, o lo que es lo mismo, la vecina del cuarto. Ésta, que lleva diciéndome que a ver cuándo vuelvo los 17 años que hacía que me fui a Madrid, directamente cantó victoria al grito de “Bienvenida al pueblo”. Siento tener que reconocerlo aquí y ahora pero creo que mi: “Sí, bueno, a ver si no es por mucho tiempo”, ha sido la frase más borde que he soltao en mis 35 años de vida. Tremendo. Hasta mi madre me dijo que por el mismo precio podría haber sido un poco más amable...

Todo esto por no comentar esas tardes en las que te asomas a la ventana y debajo de tus narices encuentras un despliegue de amistades imposibles que, por obra y gracia de la maternidad, se han materializado en los bancos del parque de enfrente de tu casa. Porque, que esa o aquella que tú no sabías ni que salían de casa, hayan salido y se hayan reproducido... vaya... pero que esa y aquella sean amigas, eso se escapa a tu entendimiento, lo malo es que te das cuenta que es sólo al tuyo, que allí al personal le parece normal.

Y en ese momento te preguntas, ¿me habré quedado anclada en el tiempo?, ¿si vives aquí hacer eso es estrictamente necesario?, ¿sería yo capaz de hacerlo? Y ves que no. Que quizá si no te hubieras ido nunca, te hubieras adaptado, pero ahora es demasiado tarde, ves que si eso es lo que hay que hacer, aquí ya no hay sitio para ti.

Pero, ¿veis ese pueblo que hay en la foto? A mi me gusta. Me gusta ir ahí (venir aquí). Me gusta ser de aquí. Me gusta presumir de que lo soy...

Necesito irme, para poder volver.

pd. pinchad sobre la foto, please :)

lunes, 5 de octubre de 2009

Año de crisis, año de bodas

Este sábado, con la quinta boda del año (yo pensaba que eran seis, pero he hecho bien la cuenta y son cinco porque a una no fui) he terminado la temporada de bodas 2009. Lo primero tengo que decir que ha sido un buen colofón.
Las he tenido de todos los pelajes: en histórico monasterio de la castilla-león profunda con ágape en recio restaurante ad hoc; en una casposa y fea iglesia de Madrid compensada con una cena de canapés de pie en la terraza de uno de los hoteles más cool de la capital; en las periferias sureñas de madrid, otra vez en castilla-león, menos recia en una fiesta celebrada dos meses después de la contracción de los novios... y la última y, para mí, más divertida de todas: boda en ayuntamiento bonito, con agur jaunak incluido, y fiesta ¡¡durante quince horas!! con aperitivo, comida y cena, y vengan copas. Hay cosas que se repiten en algunas de ellas: he ido a dos con cura y a dos con drag queen en la celebración. En las de cura no ha habido luego drag queen. También estuve invitada a una que se celebraba encima de la arena de Caños de Meca, pero 1.500 km para chancletear se me hacían demasiados. En esa sé que no había cura, y calculo que una drag queen en el faro de Trafalgar tampoco.

Tengo un sentimiento encontrado con las bodas. Por un lado me dan la pereza de la muerte (tanto pensar en organizarlas como prepararme para asistir), pero reconozco que cuando están bien montadas la fiesta merece la pena. Cuando son un mero trámite, en mi opinión, se nota, se da cuenta todo el mundo y se aburren hasta los novios. Y de esas también hay.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Antipasto

El problema de fijarte objetivos es que si no los cumples se te quedan dentro y, si la suerte no acompaña, cuesta un huevo echarlos. Eso me pasó a mi este verano con el objetivo que seguía al de aprender inglés, que como al final no cené pasta ningún día, me dediqué a sustituirla por spaguettis, macarrones, lasaña, tiramisú, nutella, expressos... Tanto lo intenté, que al final descubrí lo que IlBello llamaba “the power of the italian food”.

Pero desde que he llegado a España apenas he probado nada de todo eso. Tan poco he comido, que justo la semana pasada le decía yo a IlBello que empezaba a echar de menos ese poder. Él me respondió que era imposible, que restaurantes italianos hay en todas partes. Yo le aclaré que en mi pueblo no y claro, así... es “difficile”.

Pero este fin de semana he vuelto a Madrid (sí, sí, me acababa de marchar pero... aún me quedan muchas cosas aquí) y la variedad gastronómica de una capital siempre es más amplia así que pensé que, un día de estos, podía aprovechar para comer en un italiano. Me quedo hasta el martes así que... había tiempo de sobra.

Anoche salí. Cañas, cena, copas... un completo, y cuando nos cerraron el primer bar, la escuadrilla viajera en su totalidad (bueno, habíamos perdido una elementa, pero la recuperamos), dirigió sus pasos a otro de nombre Caravan y dentro me estaba esperando mi don de la inoportunidad.

Nada más llegar, con la tripa llena de buena comida, buen vino y mejor ron, andábamos buscando sitio y resultó que, ahora que no vivo en Madrid y que llevo el labio coronado por tremenda calentura altamente contagiosa, justo allí, al ladito de la máquina de tabaco, un italiano con nombre francés me volvió a poner la carta delante. Con todas sus posibilidades.

Qué queréis que os diga... primero pensé dejarlo para más adelante, pero luego me acordé de lo que se atascan los objetivos incumplidos y me dije: “¡qué coño Negra, ya que las condiciones no te permiten cenar pasta hoy... échate al menos un aperitivo”.

Antipasto genovese...
Salute!!

viernes, 18 de septiembre de 2009

De MadriZ al cielo...

Por lo visto Brad Pitt anda por España, y el temita del aborto de las menores con/sin consentimiento paterno vuelve a dar que hablar. No me había enterado. Estoy out, entre cajas y más cajas, con un montón de tableros de una estantería desmontada enfrente, un vertedero de bolsas de basura y cartones detrás, un menú individual de telepizza casi terminado al lado y dos furgonetas llenas, a falta de los huecos. Vamos, que estoy de mudanza. Me piro vampiro. Después de 17 años mis cosas y yo abandonamos Madrid.

Si no fuera porque estoy demasiado ocupada para hacerlo, lloraría. Me da tremenda pena irme de aquí. No ya de la casa – desde que volví de Irlanda sabiendo que no era mi casa, dejé de sentirme cómoda en ella – sino de Madrid porque, aunque viva en el extrarradio, yo nunca he dejao mi Madriz. Ni la universidad, ni el curro, ni las calles, ni el p**o tráfico madrileño. Ayer mismo estuve en La Latina comiendo – recomendable y cara Taberna Matritum, para caprichos, a mi me invitaron ;-) – y luego pasé por El Viajero a tomar café. Aunque en regla no lo fuera, parecía una despedida. En ese mismo sofá pasé uno de los sábados-tarde más divertidos que recuerdo en esta ciudad junto a Api y Mr. Calidad tomando gin-tonic al ritmo que marcaba la mejor música de los 80 cuando la movida aún no había “vuelto”.

Diecisiete años dan para muchos momentos, ese es sólo uno. El resto me los llevo puestos o metidos en las 16 cajas de cosas, 8 de libros y resto de bolsas que aún estoy llenando. No va más... de momento vuelvo al pueblo, puede que después siga con la aventura irish pero... Cuando llegué sentí que me quedaría, así que - llamadme Terminator si queréis - pero... volveré.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Los ascos

Hablábamos LaJalmu y yo de esas veces que un tío lo tiene todo para ser el novio perfecto peeeero... no te gusta. O mejor dicho, no lo sientes. No es que no te guste, si como persona seguramente te gusta un huevo, es sólo que notas que no. Nadie lo entiende, tú en realidad tampoco, pero no lo puedes evitar. Simplemente no hay chispa y presientes que, por mucho que le des a la piedra, no va a saltar.

Esos tíos suelen ser el tipo de chico que tus amigas creen que es perfecto para ti mientras tú piensas en tirarte al menos indicado, ese que no le gusta a nadie y lo que es peor, ese al que no le gustas tú. Pero las tías – bueno y algunos tíos – solemos ser así: poco práctic@s.

A mi me encantaría serlo y colarme por el típico chico que le encantaría a mi madre, pero en su lugar, el único que he presentado en casa tenía el pelo más largo que yo (fallo totalmente perdonable en mi casa, pero no en otras), era más joven que yo (ídem) y era más rojo que yo (este último defecto de fábrica en mi casa lo perdonan, pero les cuesta). Total, era el hombre imperfecto para mi familia, pero no para mi. Para mi sus imperfecciones eran otras como su egocentrismo recalcitrante, su dependencia de la opinión de sus amigos sobre él mismo, o su forma de combinar la ropa, pero... se lo perdoné.

Cuando, después de dejarme, quedé con él un día a tomar cañas – el único y el último – y se presentó con bigote de mariachi y aún así acabamos follando, me di cuenta de que ya no sólo había aceptado sus defectos, estaba en modo “le perdono los ascos” y eso es como lo de besar ranas... puritito vicio.

Y justo de eso hablábamos LaJalmu y yo: de los ascos. Qué asco de barba, qué asco de pelo, qué asco de camiseta puesta un día tras otro con 35 grados a la sombra (lo de “yo es que no sudo” ahí no cuela, se siente) pero aún así... te lo follarías. Pa viaje corto, es posible, pero te lo follarías. Eso sí, no sin antes repetir una y otra vez a boca llena eso de “que aaassscooo” de tal o de cual, pero... en palabras textuales de mi partenaire de conversación: “estas son las cosas q no entienden los tíos, te da asco muchas cosas, peeeeeeeeero, te lo quieres tirar”. También literalmente, mi respuesta, después de una amplia carcajada, ha sido: “eso es lo malo, que cuando le perdonas los ascos, estás perdida”.

Y ahí estaba yo, recreándome en los ascos que me he tirao a lo largo de mi vida (que han sido varios, lo confieso), cuando LaJalmu me ha vuelto a la realidad contándome que este tema es uno de los favoritos de su amigo El Hombre Tranquilo, que nunca ha entendido por qué si no te gustan un montón de cosas te lo quieres tirar. Él diría: “yo no tengo barba, me lavo el pelo, y me cambio de ropa... ¿por qué no yo?”

Y ahí no te queda otra que recurrir a la peor respuesta del mundo: porque no. Y dejarlo ahí. Porque si sigues, intentando evitar el “aquí no hay chispa ni quien la encienda”, acabas en lo de te quiero, pero como amigo y... la mayoría de las ocasiones, no hay nada peor.

Y todo esto os lo cuento desde el lado del que decide, porque, como me decía LaJalmu: “yo le entiendo”. Lamentablemente para mi, he de añadir que yo, también.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Sensación de Vivir

Por lo visto cuando cuento mi verano irlandés face to face parezco Brenda. No voy a negarlo, yo no me escucho desde fuera y además he vuelto con el pelo tan negro como lo llevé, pero más largo. Eso sí, os aclaro de antemano que en ningún momento me han entrado los nervios porque no me venía la regla (qué queréis… a mi aquel capítulo me impactó…) como advertí antes de ir… he vuelto a defraudar. Sólo he cumplido uno de los dos objetivos: he aprendido inglés. Lo de cenar pasta… se me ha dao peorcillo, soy torpe, qué le vamos a hacer. Pero por todo lo demás…. salir, comer, beber… no he parado. Reconozco que internet me la jugó mucho (me la sigue jugando, es mi maldición de este verano) peeeero, reconozco que muchos días pensaba el post en el Eclectic Garden (discoteca de pueblo a la que acudía con regularidad) pero cuando llegaba a la habitación no tenía fuerzas para escribir. Demasiada Guinnes es lo que tiene…

LaNegra se ha dao a la negra. Todo el verano. Sin prisa, pero sin ninguna pausa. He salido por ahí con gente de entre 19 y 31 años… estos últimos, los menos… predominaban los de entre 24 y 28, pero yo ahí, dándolo todo (acordaos que ya no cumplo los 35). Api incluso me dijo que estaba orgullosa de mi: me lo he bebido todo y me lo he bailao casi todo. Mi falta de destreza en los bailes típicos irlandeses me hizo ganar el apodo de Tiger of Cantabria… no os digo más...

Y además de todo eso… he hablao inglés. Mucho. A veces con esfuerzo – intentar entender a un irlandés del norte tiene su aquel -, otras con orgullo – como el día que mantuve sin inmutarme una larga charla con una australiana totalmente desconocida a la que, probablemente, no volveré a ver jamás – y otras arrastrándome – esas clases después de noches de poco dormir en la que el profesor me preguntaba a mi en plan tú eres nuestra alumna más veterana (no por la edad, por las semanas de clase) y yo tenía que confesar: “Sorry Mik, I knew it but… I can’t remember it now” – qué ratitos, madre. Para que os hagáis una idea, una tarde, en una clase intensiva, la teacher me preguntó si había salido la noche anterior… era la segunda vez que se me cerraban los ojos en clase.

En mi descargo diré que un café y una chocolatina lo solucionaron, un ruso de metro noventa tuvo que marchar pa’ casa a dormirla, yo resistí. También a mi favor diré que, a pesar de lo que pueda parecer, aprendía mucho, de hecho hice un examen de estos que valen para que tu CV luzca con esplendor y saqué una nota maja, así que… con fiesta incluida, la cosa no ha ido mal. Ya os digo que, menos novio, me traigo de todo: inglés, amigos, experiencias, paisajes, ratos,… por traer he traído hasta el hígado en la mano. El próximo martes tengo que ir al endocrino y tengo miedo, del bueno. Pavor diría yo… de hecho, creo que en lugar de sangre el otro día me extrajeron Guinnes… si acaso llevaría un poco de ron licuado, pero agua la justa.

Y no porque no haya llovido. Joder qué manera de llover. La puta “drizzle” que es como le llaman allí a lo que en mi pueblo se llama morrina y en los sitios más finos se llama calabobos es una constante. En la guía de Irlanda que tan efusivamente me compré en la Feria del Libro antes de ir ya lo advertían: llévese un paraguas y un chubasquero, aunque sean cinco minutos, en Irlanda llueve todos los días. Es verdad. Y cuando digo todos es todos. Puede que en 10 semanas no haya llovido 2 o 3 y eso estadísticamente viene a ser nada. En mi modesta opinión, ese gran consejo sólo tiene una objeción: ahórnese el paraguas. Es inútil Ni aunque te hayas criado con uno en la mano – como es mi caso – estás preparado para los vientos racheados irlandeses que cambian de dirección cada metro. De los paraguas traigo dos recuerdos: una varilla torcida en un modelo que llevaba más de 7 años de impecable servicio en España y una cicatriz en la frente modelo varilla clavada. Para que lo visualicéis mejor, si fuera hindú no necesitaría pintarme el puntito de la frente…

En definitiva… he vivido una gran experiencia. El Erasmus que nunca tuve probablemente, la liberación total después de la patada en el culo tras 9 años de currar como una negra (sí… lo sé), el verano sabático con el que siempre sueñas y casi nunca tienes. Me siento muy afortunada por haberlo vivido. MBlue tiene razón… ha sido toda una sensación… así que a partir de ahora, if you prefer, you can call me Brenda ;-)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El sueño olímpico no cuaja

Por fin una buena noticia. Adiós a la pesadilla olímpica en Madrid. Aún no entiendo cómo alguien que viviera en Madrid seguía queriendo unos juegos que iban a suponer aumentar la deuda que ya tiene la ciudad, gallardón mediante, hasta 2350; más obras; más impuestos; de los precios ni hablamos...
Lo más sorprendente son, una vez más, las declaraciones del alcalde: "Madrid ha salido fortalecida del informe del COI". Esperemos que ahora no se empeñe en Madrid 2020.

martes, 25 de agosto de 2009

Negra, manifiéstate


La Negra ya está entre nosotros. En Madrid. Llegó el sábado. No pude ir a recogerla a Barajas porque a esa misma hora yo venía derritiéndome por la A4 (a mi paso por Linares había 41 grados, ndru hizo ademán de bajar una ventanilla y casi le corto la mano). Estaba yo esperando a que hiciera acto de aparición por aquí y nos contara sus impresiones postirlandesas pero se está haciendo de rogar.
El domingo, imbuida como venía del espíritu Guinness, apareció por mi casa con un abrebotellas y unas bragas negras (ella venía vestida, las bragas de Guinnness eran un regalo, se entiende) y me estuvo contando sus últimas diez semanas como estudiante en Bray.


Negra, cuéntate algo, mujer, que tus lectores queremos saber.

PD. y si mañana tienes libre, avísame, que necesito personal shopper para la fiesta de la Mostra de Venecia. La última vez que fui de compras con ndru se durmió literalmente en el sofá de una tienda. Roncaba.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Entre dos tierras

Me decía Mblue el otro día que, en la distancia de los escasos mails que envío, me intuye tipo Bunbury: entre dos tierras estás... Visto así... puede no ser bueno, pero me paro a pensar en lo que sigue y me pongo en lo peor. Ese “y no tienes aire con que respirar” me asusta. Dentro de tres días vuelvo a España y me siento exactamente así... con la sensación de que en cuanto pasen las bienvenidas y los reencuentros - que espero con ardor – llegará la cruda realidad, esa en la que no sólo no tengo trabajo, sino que ahora ya no tengo ni casa.

Es raro. Salí de Madrid acojonada por lo que me esperaba en esta tierra de bárbaros que cuando no hablan inglés hablan otra cosa aún más ininteligible, pero pensando que 10 semanas pasarían – no rápido pero pasarían – y yo volvería a casa. Pero ahora resulta que mi casa ya no es mi casa, cuando llegué tendré los días contados (40 días con sus 40 noches exactamente) para abandonarla, así que sabiendo como sé que después de la cuarentena ese no va a ser mi sitio... he perdido la sensación de que vuelvo a mi hogar. Si me apuráis mi habitación compartida con el edredón más feo del mundo me parece ahora mismo más acogedora que ese sitio prestado donde voy a volver.

Afortunadamente para mí, tu casa no está donde están tus muebles sino donde están tus amigos, y esos van a estar ahí – llevan ahí todo el verano – recordándome de dónde vengo, pero, si he de ser sincera me asusta volver a Madrid. Aquí he vivido como una estudiante, escatimando de comer para beber, como hacía cuando tenía 15 años menos, y no he tenido ningún problema. En Irlanda soy inmigrante y estudiante y vivo como tal. En Madrid no sé qué pensaré al volver, pero allí no soy una estudiante y no quiero vivir como tal. Tengo la sensación de que estar allí por estar me va a hacer sentir especialmente mal. Nunca me lo había planteado hasta el domingo pero me he dado cuenta de que, mientras tenga otra salida, no me gustaría dar pasos atrás, y tengo la sensación de que si me quedo en Madrid los voy a dar.

Tengo dos opciones. Volver a mi pueblo, con mis padres, 17 años después... o intentar ser una estudiante-inmigrante una temporada más dándole el impulso definitivo al inglés. No sé qué hacer... Mblue me recomienda pensarlo con la cabeza y no con el corazón. Creedme que el corazón últimamente lo tengo desbocadito con tantas emociones, pero nunca ha mandado en mis decisiones, así que no creo que vaya a hacerlo ésta. IlBello, que también ha opinado sobre el tema, me recomienda pensarlo en Madrid. Api me dice que la cosa está muy malita, así que... supongo que les haré caso a los tres.

De momento... me voy a tomar otra Guinnes... sólo para no peder las buenas costumbres adquiridas. ¡¡A vuestra salud!!

lunes, 10 de agosto de 2009

Aunque te digan que es un virus... ábrelo

Acabo de ser testigo de uno de los mayores bochornos, también podríamos denominarlo tremenda cagada, desde que existe Internet. A todos nos han contado que un conocido de una prima de un amigo le envió a su mujer un mail que en realidad era para su compañera de trabajo y amante o cosas parecidas. Incluso yo he enviado alguna vez mensajes, mucho más inocentes dicho sea de paso, a quien no debía. Nada que ver con lo de hoy. Me ha llegado un mail de un tipo que conozco titulado "Muy bueno" y claro pues lo he abierto. Aparece un tipo en pelotas, bien dotado a qué negarlo, y tumbado en un sofá de estética setentera, todo con mucho pelo y muy gay. Hasta aquí todo normal. Pero después he visto que el mismo emisario del mail ha enviado otro mensaje que pone que el mail titulado 'Muy bueno' es un virus y que no lo abramos. Algo que nos ha hecho sospechar y hemos vuelto a abrir la foto. La bonita estampa es una fotografía del que enviaba el mail, y lo mejor de todo es que se lo ha enviado A TODA SU LISTA DE DIRECCIONES. Desde compañeros y jefes de su ex-empresa, relaciones públicas de firmas de lujo, directoras de moda, errepés de hoteles... Esto en un momento en que el incauto está buscando trabajo como freelance digamos que es una carta de presentación como mínimo arriesgada.

El ínclito, que pasa unos días de vacaciones en una isla del Mediterráneo, debe de estar acabando con todas las reservas de grappa de la zona.
PD. No pongo la foto por razones obvias.


ACTUALIZADO A LAS 13.25H. El asunto ha traído cola. Al parecer un ex suyo le ha suplantado en su cuenta de yahoo! y ha enviado esta foto que él le hizo a todos los contactos. Es el peligro de dejarse hacer determinado tipo de fotografías.

martes, 4 de agosto de 2009

La bruja del cuento

Llego ahora de la piscina de la Complutense con dos reflexiones. Por un lado, después de trece años con él en el armario por fin el título de licenciada universitaria me ha servido para algo. Sin él no se puede entrar en estas piscinas, a no ser que vayas de acompañante. Y dos, no permite la entrada a menores de 18 años. Lo que en la práctica quiere decir que no pueden entrar niños. Algo que supongo que le parecerá fatal a las familias, pero qué se le va a hacer. Tampoco he visto a nadie quejarse de eso en la puerta, y además, para qué negarlo, es una de sus ventajas.
Esto viene al caso porque el otro día chismorreando por algunos blogs, encontré uno de una chica que vive en el centro de Madrid y que además de quejarse de las pocas guarderías que hay en la zona, ponía a parir e incluso invitaba a que nadie fuera al Hotel Me de la plaza de Santa Ana de Madrid. Contaba la bloguera que había intentado subir con su marido y su niño de dos años a la terraza del Me y que les habían intentado cobrar 12 euros por cabeza. Al parecer no les importó asumir semejante atraco pero accedieron. En ese momento, el portero les explicó que no se permitía la entrada a los niños. Los comentarios del blog animaban a denunciarlo a la Policía. No haré yo aquí un alegato a favor de ese hotel -que te cobra por hacer fotos en su interior, aunque es publicidad para ellos- oo que tampoco dejó subir en su momento a La Negra. Yo de lo que me quejo es que tal vez tenga que haber también sitios restringidos a los lloros y a los gritos de los niños. Criaturas que adoro, dicho sea de paso. Pero creo que todo en su lugar y a su momento.

lunes, 3 de agosto de 2009

¿Me estaré haciendo una friqui?

Esta mañana me ha dado por pensarlo. No sé si no me estoy haciendo una friqui. El primer día de mis vacaciones llamé a ONO y les dije que hicieran el favor de venirme a poner una ventana a la globalización en mi cuarto de estar. Claro que para friqui el que vino cuatro días después a instalarme la red. Bueno, el viernes por la tarde, yo ya era feliz con mi primera ADSL y estuve toda la tarde toquiteando, leyendo blogs... hasta me hice un post. Al día siguiente, fui de compras con el ndru y tras varios traspieses por la calle serrano y jorge juan, acabamos en el corte inglés. Porque claro, para qué tener ADSL si no tienes skype y una camarita para charlotear bis a bis. Dicho y hecho, me compré la camarita de video. Pero se me hacía poco. Desde que hace dos meses al ndru por su cumple le regalé la PSP yo andaba envidiosa. La WII no me llenaba y además es un jari enchufar todo el tinglado... asi que después de un año que si si que si no, me compré la Nintendo DS. Desde entonces, tengo en casa dos portátiles, la wii, la psp y la nintendo ds. Asi que hace un ratito me he descubierto buscando en internet nuevos juegos para la nintendo -ayer el corte inglés estaba arrasado-, el ndru en el sofá intentando saber cómo se regatea en el Fifa O9 y la ds cargándose a mis pies. Y la yonqui en londres, lo que significa que no me la va a poder piratear hasta por lo menos después de las vacaciones. Terrible.

viernes, 31 de julio de 2009

¿Saldrías con un pobre?


Aunque el verano entró oficialmente el 21 de junio, en las dos últimas semanas he sido convocada al menos a seis comidas/cenas para celebrar que ha llegado el verano, que falta poco para las vacaciones, que ya estoy de vacaciones, que... vacaciones.
Anoche el ndru et moi nos acicalamos para asistir a la enésima cita del mismo tipo, y nos fuimos para el No-Do que, por cierto, cumple diez años y que a pesar de no ser de los baratos estaba lleno. La terraza más que llena estaba sobreexplotada.

Total, que allí nos pusimos a hablar de todo un poco, y del misterio de cómo va a caber todo el país en Cádiz el mes de agosto. Porque, salvo escasas y no tienen por qué ser honrosas, excepciones, el resto nos vamos a Cádiz. Y de repente el convocante comenta que su jefa ha disfrutado del furor juvenil de un empleado del gran ente público por antonomasia de este país, y cuya aspiración es comprarse un camión, como la canción de Loquillo. Y claro, que a ella le pone mucho el aspirante a camionero pero que no pegaba en las vacaciones que ya ella se había programado con sus amigos. Al oir esto, el convocante puso cara rara, algo así como de "hay que darle una oportunidad al amor", ante lo que su jefa le inquirió: "¿Saldrías tú con una pobre?". Y claro, él respondió que no.

Ndru insiste en que más que en términos de pobreza o riqueza material, se referían a pobreza intelectual, pero yo no lo vi del todo claro. Lo que si vi muy claro es que salvo, en este caso sí, honrosas excepciones, el resto de la mesa no estaba dispuesto a pasar por ese trago.

jueves, 30 de julio de 2009

Sapos y princesas

Aunque mi mejor amiga lleve 20 años asegurando lo contrario, no creo en los príncipes azules. En su opinión en lugar de lanzarme a por los tíos, yo lo que lanzo es la trenza para que el príncipe en cuestión trepe por ella. Pero os juro que no es verdad. Estoy tan convencida de que los príncipes azules te salen rana que me he pasado la vida huyendo de aquellos que lo parecían. Aunque alguna de mis conquistas no estuviera mal – en mi modesta opinión, se entiende – nunca me han ido ni los muy altos ni los muy guapos. De hecho, si me tenía que quedar con algún muy, siempre me he inclinado por los muy listos. Me ponen, qué le voy a hacer.

Pero lo que de verdad os quería contar no es eso. Lo que de verdad os quería contar es que me he acordado de los príncipes porque, desde hace un par de semanas, cada vez que salgo por la noche me siento un poco princesita indefensa porque, por alguna extraña razón que desconozco, les gusto a los irlandeses borrachos. Técnicamente esto podría traducirse como un triunfo en tierras lejanas, pero en la práctica se reduce a que no hay forma de quitarse al borracho de encima. Porque los borrachos aquí no son como ahí no, los borrachos aquí son XXL. Pesaos de cojones, vamos.

El caso es que el viernes pasado, y por segunda semana consecutiva, un caballero de tierras lejanas – Il Bello, concretamente – ha tenido que acudir en mi auxilio y yo, aunque se lo agradeceré eternamente, me siento muy extraña. A mi nunca me ha defendido un chico. Desde que tengo uso de razón y con dos hermanos mayores a mis espaldas, siempre me he defendido sola. En mi casa somos así, estamos ahí pero que no se note, así que no way... si alguno se metía conmigo yo me tenía que salvar sola, mis brothers sólo vigilaban en la distancia. Y así he ido creciendo sacudiéndome los sapos a manotazos sin ayuda externa.

Pero aquí mis habilidades haciendo la cobra y regateando no son suficientes. Los irlandeses son inasequibles al desaliento. Nada les hace retroceder (bueno sí, la borrachera que les hace andar para atrás a veces, pero vuelven) y claro... yo así no sé jugar. Porque empujar a un borracho está feo y yo borde... pues de natural no soy, así que me la juego cada noche de viernes o sábado que pongo un pie en una discoteca.

Su táctica es simple: se arriman, se arriman, se arriman y, para cuando te quieres dar cuenta, los tienes encima (literalmente). Tú intentas driblar, pero no hay forma así que procedes con el curso de inglés práctico y les dices que “no” (leáse “nou”), o pasas al “please, stop”, o, si la cosa pasa a mayores tiras directamente por el “get lost” que aunque literalmente se traduzca como “piérdete”, en estas tierras tan polites se lo toman como un genuino y auténtico vete a tomar por el culo.

Pues ni así, oiga. No hay forma. No se pierden, no desaparecen, no se rinden y no dejan de intentar darte un beso, rozarte o meterte mano, con lo cual cuando tú te empiezas a poner nerviosa de verdad, el auténtico caballero – que no es un príncipe, pero podría dar el pego – aparece por detrás y sin apenas mirarte para no darle al asunto más importancia de la necesaria, se interpone entre el sapo y tú. Y entonces pasan dos cosas. Por un lado te sientes halagada – o halagadísima, depende del tamaño del sapo – y por otro preocupada. Porque los sapos aquí son muy pegajosos y si no pueden con la princesa, se dedican a joder al caballero. Y claro... el caballero que tiene la sangre bastante más caliente que la del sapo, tiene límite.

La primera noche el caballero se agachó, puso sus manos alrededor de la cabeza del primer sapo y, sin tocarle, le dejó clarísimo qué pensaba hacer con ella si seguía molestando. La segunda casi llega a las manos y yo me acojoné, porque el sapo era enorme y el caballero estaba muy muy enfadado. La tercera vez el sapo era más listo y cuando vio la cara del caballero mientras me decía: “me quedan dos semanas aquí y debería estar tranquilo, pero no me lo ponen fácil”, salió dando saltos hasta la siguiente charca.

Resumiendo, que aquí me tenéis. Tres veces he pisado una discoteca y tres veces un caballero ha tenido que venir a rescatar a la princesa de las babas de los sapos. Me siento extraña, entre agradecida y débil. Lo primero no me importa, lo segundo no me gusta, pero supongo que a veces, y sólo a veces, no te queda otra que dejarte llevar y darle tu mano al caballero para que te acompañe a la salida. A lo mejor ser una princesita, por una vez, tampoco está tan mal.

viernes, 24 de julio de 2009

Alianza de Civilizaciones

Imaginaos la escena... la cocina de una residencia de estudiantes, unas 6 personas bebiendo cerveza y deambulando por allí cada uno a su bola esperando a que se haga la cena para luego salir por ahí a dar una vuelta. Y en medio de esa bucólica imagen suena un móvil. Un italiano ha recibido un sms, lo abre, se empieza a descojonar, te mira a ti directamente (a mi en este caso) y te dice: “another spanish expression” y tú... te echas a temblar.

Dos días antes en una escena muy similar tú le habías dicho: “si sigues diciendo frases al final vas a decir alguna que no me sepa” (todo esto en perfecto English, of course). Quince minutos depués lo hizo: “Si no es piel es miel”. Dejo para vuestras (¿sucias?) mentes la explicación de la frase, a mi con la mirada de IlBello al decírmela me bastó ;-)

Pero a lo que íbamos... la de “Rubia de bote, chocho morenote” ya había pasado a la historia. “Si no es piel, es miel” empezaba a serlo y, a juzgar por sus ojitos, aquí llegaba algo grande... la mirada de IlBello nunca defrauda. Le miré, me miró y se hizo la luz:
“Si pesa más que un pollo, me la follo”.

Por poco me ahogo del ataque de risa que me dio – literalmente, llevo toda la semana tomando jarabe para la tos y los ataques de risa no ayudan nada – ¿os imagináis lo surrealista que puede ser que alguien que no tiene ni zorra de castellano te enseñe frases como esa? Eso por no comentar su (sensual) acento al pronunciarlas... Íbamos a cenar pollo, claro, y él sólo había anunciado el menú al italiano que faltaba, pero... es lo que tiene esto de moverse en (selectos) círculos internacionales, que para confirmar tu asistencia a una cena, empiezas por el inglés y acabas por la cultura general.

Y como cuando se habla de cultura una no puede hacer otra cosa que intentar ampliarla... la escena terminó conmigo sacando un boli del bolso para que IlBello ampliase la colección que lleva apuntada en una libretita. Que del teto sólo se sabía una... y yo por facilitar las relaciones internacionales entre países amigos hago lo que sea...

LaNegra live from Ireland

Pd. Me he permitido ilustrar el post con un pollo de caserío... más que nada para que tenga un peso digno...

miércoles, 15 de julio de 2009

Living la vida loca

Son las una y veinte de la mañana. Las dos y veinte para vosotros. Llego de una fiesta en casa de un italiano al que he conocido un par de horas antes mientras participaba en un concurso que consistía en a ver quién come más spaguetti hasta reventar. Con las manos en la espalda, o lo que es lo mismo, con la boca como un animal. Ha sido divertido. Teníamos varios colegas en la competición y el ganador, colega de un colega – esto es como la universidad – se ha venido arriba después de la victoria y nos ha invitado a la fiesta de su casa. Temática: la playa. A nosotros, por hacer de cheerleaders en la competi, nos han perdonao la vestimenta. No me pongo yo aquí en biquini ni por todo el oro del mundo.

Allí había de todo y yo he acabao hablando en inglés con un chavalito de Rivas (Vacíamadrid) y sacándome fotos y dándole besos al italiano ganador del concurso. No penséis mal. No he cenado pasta. Es más, esa no es la pasta que tengo antojo de cenar. Pero ir conociendo el menú, por si las moscas, tampoco me parece mala solución. Hay que adaptarse a las circunstancias... you know.

Y luego que yo soy una chica obediente. Antes de venir latrama me dijo: “Negra, vete allí, estudia mucho inglés y búscate un italiano que te alegre el verano” (y sin haberlo deseado le salió un pareado). Y yo, obediente que soy, estoy en ello. Fíjate que cuando llegan a España a mi los italianos ni fu ni fa, pero oye, que ha sido llegar aquí y los que ni fu ni fa son los spanish. Los italian en cambio... tienen taaaaantas cosas que enseñar, y tanto inglés para practicar...

De los irish ni os cuento. Hoy, por fin, he tenido una conversación de más de 10 segundos con uno. Esta vez en lugar de “a pint of Guinnes, please” y “how much is it?”, he preguntado “Where are you from?” y esas cosas que se preguntan en las fiestas “internacionales”. Cuando ha dicho “irish” yo no daba crédito. Parecía un tío normal que iba con corbata sólo por vacilar. Media hora después estaba haciendo un strip tease en medio de la cocina. Sin comentarios. Los locales apenas se mezclan con nosotros. De hecho, muchas veces nos insultan abiertamente por la calle. Esta noche no ha sido una excepción, de camino a la fiesta hemos tenido que aguantar a un irlandés borracho que gritaba “fucking spanish” desde el otro lado de la acera. Pasa de vez en cuando, así que aprendes a ignorarlo. Además, no todos éramos spanish, también había italians y todos hablábamos inglés. Siempre te queda el consuelo de que sólo te sabe insultar en inglés y le entiendes. Si tú te cagas en su puta madre en perfecto castellano y con una sonrisa de oreja a oreja no se va a enterar. En palabras de mi madre, que es una tía sabia: “la ignorancia es muy atrevida”.

Por lo demás... os debo un post. Bueno os debo un huevo, pero es que lo de tener internet en casa ha sido un espejismo y hace una semana que desembarcó la Armada Invencible Española aquí y no me dejan usar los ordenadores de la escuela. Hasta El Internado se ven ahí... no os digo más. Y claro, llego yo con mis post y mis mails, y no hay sitio para mi. Aún así... I’ll be back.

LaNegra recorded from Ireland.

viernes, 10 de julio de 2009

Teclado para rubias

buscando por internet algo que no tenía nada que ver he encontrado este 'teclado para rubias', que es como lo reseñaban.
es genial
las mejores teclas:


ESC - No!
Entrar - YES I want it!
Espacio - The Big One: I need my space
Retroceso - OOOPS!
Alt - Useless key


Aunque en realidad, hay bastantes teclas que las denomina como Useless (inútiles), entre ellas los Ctrl, Alt y toda la fila de las F1-F12.
También tienen su puntazo, las teclas númericas de la derecha

Os lo podéis comprar por 50 dólares en www.keyboardforblondes.com

miércoles, 8 de julio de 2009

It does work!!!

Como el culo de lento, chavales, pero... ¡¡¡funciona!!!
A ver si me resiste los asaltos y os pongo al día. De momento os tengo que dejar, en 12 minutos comienza la noche del mojito en el salón de mi casa.

¡¡A vuestra salud!!

viernes, 3 de julio de 2009

Hostel sweet Hostel

No recuerdo si alguna vez os lo he contao, pero hace años Api y yo nos fuimos con Mblue y Mr. Calidad - a la sazón ex novio de Api – a Amsterdam. Aquella vez el hostel lo reservamos por internet: habitación para cuatro. Al llegar a nuestra habitación (en lo más alto de un estrecho y empinado edificio), nos abre la puerta – desde dentro – un chino en calzoncillos, y cuando Mr. Calidad le dice “sorry, que nos hemos confundido”, el chino resacoso le quita la llave de la mano, la mira, y le dice que no, que esa es su habitación y que “go on”.

Al asomarnos descubrimos que la habitación tenía cuatro literas en las que, efectivamente, quedaban cuatro camas libres: las nuestras. El resto estaban ocupadas por este orden y ubicación: el chino resacoso que nos había abierto la puerta en una litera de abajo; un negro grandote que olía a estar sudando whisky igual o más que el chino – de hecho olían a la misma bodega – que ocupaba otra litera de abajo; una litera de arriba ocupada por dos mochilas; y, debajo de ésta, otra litera en la que no podíamos adivinar quién o quiénes dormían porque la habían ocultado con una tela que bajaba desde la de las mochilas.

En resumen, nos quedaban una litera completa y dos camas de arriba a elegir... Api fue tajante, miró a Mr.Calidad y le dijo: tú duermes conmigo, en la litera completa, of course. Él hizo amago de protestar, pero no tuvo opción. MBlue también fue tajante, pero a su manera: durmió con los vaqueros y la cazadora puestos, unos kleenex sobre la almohada y, si la memoria no me falla, las gafas puestas por si había que salir corriendo. Por cuestiones de ingeniería práctica, la pareja ocupó la cama de abajo y MBlue la de encima. Me tocaba elegir a mi. Tenía dos opciones, les miré, miré su litera, valoré la situación y emití mi veredicto: me pido chino.

Por si hay alguien intrigado, las razones de peso que me hicieron decidirme por el chino y no por el negro fueron dos: su litera era la más cercana a la de mis compañeros de viaje y el chinurri tenía unas abdominales de escándalo. Ya que me ponía a elegir...

Total que, no sin esfuerzo, escalé hasta la cama de arriba y al llegar descubrí que, al menos, las sábanas olían a limpio. Desinfección a 200º mínimo, así que ni corta ni perezosa metí la mano por el escote de la camiseta, me saqué el sujetador y, acto seguido, me metí debajo del edredón para quitarme los vaqueros. Api y MBlue no daban crédito: tú estás loca; Negra qué haces; tendrás los cojones de desnudarte aquí; pero qué asco... en tono cariñoso, eso sí. Antes de que empezara la primera canción en el walkman (sí, sí, uno de cintas) oí que alguna añadió: “pero qué huevos tiene, si hasta se va a poner música para dormir”.

Imagino que, si habéis leído el post anterior, os haréis una idea de por qué el sábado me vino todo esto a la memoria. El BA Hostel de Ámsterdam inspiraba entre poca y ninguna confianza, sin duda, pero allí lavaban las sábanas, con detergente para matar chinches, vale, pero estaban limpias. En el Arnie’s Backpackers donde yo dormí este fin de semana no conocen el jabón.

Cuando levanté la almohada me encontré dos horquillas dos, señal inequívoca de que aquello no lo había removido nadie para nuestra llegada. Eso por no mencionar el olor que, por delicadeza, mejor os lo ahorro. El hecho de que la litera de abajo estuviera más arriba que la ventana – abierta – con lo que el que dormía de ese lado tenía peligro de muerte, o de que entre nuestras literas y las de los vecinos no cupiera una persona a lo ancho, creedme, es barro.

Afortunadamente llevaba un pantalón de pijama en la mochila, así que esta vez dormí vestida, pero no por falta de ganas de dormir en bragas, no. Fue pura y llanamente por una ecuación infalible que sumaba la abundancia de asco y la falta de valor.

Lo peor de todo esto no es que al sitio en cuestión llegásemos por recomendación de la oficina de turismo local, no. Lo peor es que, a falta de internet, para escribiros el nombre exacto del antro he tirao de la guía que me compré para venir aquí:

“Tiene el honor de ser el albergue más antiguo de Belfast, pequeño y con una fantástica atmósfera. Un lugar emblemático, sin duda”.

De la antigüedad no tengo nada que añadir. A la atmósfera yo la calificaría más bien de “cargada”. Respecto a lo de que es un lugar emblemático... sin duda. Yo, personalmente, estoy segura de que nunca lo olvidaré.

Qué (puto) sitio, qué asco. Lo único bueno de todo aquello fue que el par de tórtolos que me acompañaba se las apañó divinamente para que, como que no quiere la cosa, yo le acabara diciendo a él que mejor se pasara a la litera doble de abajo con ella, que ya me iba yo a la de arriba: “que a mi no me da miedo”.

Así que... once again... yo al palomar, sólo que esta vez, en vez de un chino borracho, debajo tenía a un par de teenagers abrazaos. Juraría que ni se metieron mano pero, como podéis imaginar, yo le volví a dar al botón para escuchar música. Eso sí, esta vez llevaba un iPod, que una ya tiene una edad ;)

jueves, 2 de julio de 2009

Belfast

Pues esto que veis al lado es un desayuno típico de Belfast, más british que el irlandés al parecer, pero igual de contundente por lo visto. Minutos después de sacar la foto todo eso (bueno, todo no, dejé un pico de pan :-$) estaba en mi estómago. Me jalé hasta las alubias. Ni yo, que me lo estaba trasegando, daba crédito. En mi defensa sólo puedo añadir que me lo había ganao.

Con mi don de la inoportunidad habitual yo, que no pensaba ni visitar Belfast, aterricé en la ciudad justo el día que empiezan las marchas de los protestantes para ir calentando motores hasta que el 12 de julio celebran el día de la orden de Orange o algo así (como no tengo internet mientas os lo escribo no lo puedo decir con total certeza). Total, que cuando estábamos nosotros saca que te saca fotos a los murales de protesta que pintan en los laterales de sus casas, se empezaron a oír tambores, el helicóptero de la policía empezó a sobrevolarnos y el taxista que nos había llevado a dar el rulo por allí vino corriendo a buscarnos en plan: sois unos fucking tardones.

Cuando vi las tanquetas y a los polis preparándose para vigilar al lado del Checkpoint Charlie del muro que separa la zona protestante de la católica entendí al pobre taxista. Esos muchachotes (y muchachotas) con pinta de british preparados para el ataque imponen, a qué negarlo.

La zona católica me pareció menos fundamentalista, pero igual es sólo porque ellos no celebraban nada. Los murales son igual de heavies que los del otro lado – incluso hay alguno de apoyo a la independencia de Euskadi -, y los patios de las casas que están pegadas al muro parecen campos de concentración, protegidos por alambrada por si les lanzan cosas desde el otro lado.

Al bajar del taxi, no sabes muy bien qué, pero notas que algo flota en el ambiente. De hecho, te sientes un poco mal por estar allí de turismo y más aún cuando, de repente, un niño de unos 9 o 10 años aparece por la calle con su camiseta de fútbol, saluda a su vecino, el de la camiseta del Barça, y se acerca al monumento funerario donde tú estás sacando fotos. El niño se para delante de una de las placas conmemorativas, alarga la mano y empieza a acariciar uno de los nombres grabados en la pared. Probablemente esa sea la mejor foto periodística que yo hubiera podido hacer nunca. No disparé. Me dio vergüenza. Dos o tres minutos después, el niño le estaba dando patadas al balón de su vecino y yo sacándole fotos al edificio del Sinn Féin.

Otra media hora y ya estaba montada en una noria sacándole fotos a los dos tortolitos semi-adolescentes con los que me había ido a pasar el fin de semana. Supongo que las cosas funcionan así. Los murales a mi me impresionaron porque muchos conmemoran cosas que yo he visto en el telediario. Ellos dos ni siquiera habían nacido.

Y es que, lo de volver a la escuela, tiene estas cosas. Tus compis de clase tienen 18, pero se enrollan más que los de 30, así que te vas con ellos de excursión. Te levantas a las seis de la mañana, te pillas un tren a Dublín – 50 minutos -, después un bus a Belfast – 3 horas -, te pateas la ciudad de arriba abajo – y cuando digo patear es literal -, te jartas a bocatas para adaptarte al presupuesto, te metes en un hostel infecto, haces como que duermes y cuando te levantas desayunas el especial de la ciudad, de la casa y de lo que te pongan por delante. Básicamente, porque sólo son las nueve y media de la mañana del domingo y aún te queda por delante una jornada que incluye: 2 horas de autobús de ida a la costa de Antrim para ver la Giant’s Causeway , un paseo de otras dos horas cuesta arriba y cuesta abajo por los acantilados, las correspondientes 2 horas de vuelta al punto de salida y, una vez allí, otras tres horas de autobús Belfast-Dublín para volver a casa. Los 50 minutos de tren Dublín-Bray te acaban pareciendo un regalo.

Todo esto aliñado con que había que hablar en inglés porque la concurrencia era un tercio italiana, de cuando en cuando traducir al español porque el otro asistente nacional es un catalán con 18 años y dos cojones que se ha venido aquí sin saber siquiera conjugar el futuro, y que la edad de mis dos acompañantes sumadas equivale a la mía.

Así que, cuando a las nueve de la noche llegamos al hostel totalmente destrozados y descubrimos que nuestra habitación de tres que luego eran cuatro acabó resultando ser de seis, que nuestro vecino eran vecinos y encima desordenados, y que – esto a mis compis ni se lo comenté – aquellas sábanas no conocían la lavadora desde hace años, no me quedó otra que venirme arriba y empezar a representar un papelón, quizá el mejor de mi vida: el de la treintañera experimentada a medio camino entre graciosa y viajada que reconfortaba a la compañía al grito de “don’t worry chavales, que sólo es una noche y mañana dormimos en casa”. En realidad me estaba dando un asco que me moría y haciendo que el BA hostel de Ámsterdam pareciese un cuatro estrellas, pero eso es otro post ;)

martes, 30 de junio de 2009

Segundas impresiones

Abandonaditos os tengo, lo sé, pero es que no paro. Si he de ser sincera me estoy empezando a estresar un poquito, pero es que aquí todo es como os diría yo... intenso. Las clases lo son y, como al salir, no haces más que conocer gente nueva pues esto es como vivir en un estado de alerta permanente y eso que hablo más spanish del que debiera.

Es lo que tienen las segundas impresiones, que corrigen las primeras. Llegué muy fuerte, hablando inglés a diestro y siniestro y, aunque en cuanto me descuido me vengo arriba y vuelvo a hacerlo, no siempre es tan fácil. Al final en la escuela somos muchos españoles y, si quieres hacer planes, tiene que ser con ellos. También están los italianos, las italianas mejor dicho, que también participan y se vienen con nosotros, pero el resto... Los chicos italianos son muy jovencitos y tienen “otros planes”, los japos se mueven entre ellos, y los de la República Checa, exceptuando alguna exitosa conquista a la española, más o menos también. Total, que al final podemos ir 6 españoles y 2 italianas y la cosa no siempre resulta tan English como debiera, pero bueno, lo intento. Es más, como soy así de masoca... el miércoles que lo tenía libre, me he apuntado a unas clases extra que son como de inglés de negocios. Puede servirme, es sólo una horita y media, y son gratis.

Lo del dinero aquí es como vivir en otro mundo. No es que en España no me preocupe por él, pero para venir aquí ya me he gastado un pastizal, así que la idea al llegar era controlarme. A mi favor está que el resto de la gente está igual y eso lo hace más llevadero. En mi contra que las cervezas no son baratas y el transporte y los museos, tampoco. Conclusión: si quiero ir a Dublín a pasar la tarde, visitar un museo y tomarme una birra, no lo hago por menos de 20 pavos, y claro eso un día bien, pero todos... imposible.

Afortunadamente el amigo del tercer hombre – lástima que ya nos abandone, me ha gustado – nos ha enseñado el secreto para beber cervecitas baratas en uno de los sitios más míticos (y bonitos) de Dublín: el bar universitario del Trinity College. Tomarte una birrita – aunque sea una Amstel – al solecito irlandés mientras intentas entender (sin conseguirlo) un partido de cricket, es una experiencia altamente recomendable y, dados los precios locales, relativamente barata.

Por lo demás salgo hasta los días que me propongo no salir. Ayer por ejemplo, me levanté cansada, un poquito melancólica y con ganas de recuperar un poquito de mi soledad (se me había olvidado qué era compartir casa), pero a eso de las seis llamaron al timbre las chicas de la otra residencia y acabamos en la terraza de un pub escuchando cantar a una prima lejana de Amy Winehouse acompañada por Robbie a la guitarra. Estupendo Robbie, si él va todos los domingos, habrá que seguir su ejemplo.

Y de momento poco más. Siento que mis últimos post parezcan un diario, pero es que tanta actividad apenas me deja tiempo para nada más reflexivo. Imagino que con el tiempo llegue la calma. Todo el mundo dice que las primeras semanas son las más locas... por la salud de mi hígado, espero que así sea. Ya os lo contaré...

LaNegra recorded from Ireland

lunes, 29 de junio de 2009

Nota

Please, leed de abajo a arriba...

LaNegra live from Ireland

Primeras impresiones IV

Alcohólicas, mayormente. Ayer cené Guinnes, hoy he desayunao ibuprofeno. Esto funciona así. Para colmo cuando me he levantado esta mañana hacía un día de mierda y me he dado cuenta de que el lunes, en mi paseíto por el pueblo debí perder uno de mis pañuelos favoritos, porque no lo encuentro por ninguna parte. Total: resaca + mal tiempo + pañuelo perdido = tristeza.

Hoy he ido a la escuela tristona. Afortunadamente tenía nuevo profesor, el londinense que se perdió en Eire, y el tío ha conseguido mejorar mi humor. Después la gente, mi primera comida medio decente (hasta hoy sólo había comido sandwiches de salchichón y manzanas) y otra visitilla a Dublín, pelín alcohólica también – lo de este país con la cerveza va a acabar con mi hígado y conmigo - pero divertida. El amigo de el tercer hombre, un tío majete, nos ha paseado por Dublín y, una de las cosas que no me quería perder al llegar aquí, he estado tumbada en el césped del Trinity College.

Mi humor ha ido mejorando a lo largo del día y, aunque sé que hablo mucho más español de lo que me había propuesto, también es verdad que alguna vez ayuda como hoy por ejemplo, cuando, de camino a Dublín, se me ha sentado un vejete al lado en el metro y, al oírnos hablar ha dicho: “¿South America or Spain? Where are you from?”

A partir de ahí he tenido una estupenda conversación con un irlandés de unos setenta y pico años que me ha dado un consejo: la vida está para vivirla, y es corta, aprovéchala. Yo diría que es un gran consejo, envuelto en efluvios de café irlandés, pero grande. Trataré de seguirlo.

LaNegra recorded from Ireland
17.jun.09

Primeras Impresiones III

Hoy ha sido mi primer día de clase intensiva. Ha molao. Las tres horas de por la tarde se pasan en un suspiro. La profe es muy buena o al menos a mi, me lo parece. A pesar de mi dieta del sándwich de salchichón, he vuelto contenta a casa. Después, al Tesco, que viene a ser el Champion de aquí (llamarle Mercadona me parecen palabras mayores).

Hemos ido el tercer hombre y yo. Para mi ha sido como volver a los 18, con aquellas compras de “los básicos en común y luego, cada uno lo suyo”. Después, cargando a casa con ello. Moi!!, la sta. del maletero del 207... si me hubierais visto... con una mochila de portátil y una bolsa-bola de Decathlon cargando con la compra durante un cuarto de hora (vamos, un paseíto). Ver para creer...

Después... Guinnes. Nos la hemos ganao. Hemos ido al antro más antro de todos los antros de Bray, el Harbour Bar. Menos piratas allí había de todo pero... ha merecido la pena. Eso es un bar de aquí de verdad. Sólo dos guiris: el tercer hombre y yo. Mucha cerveza: el tercer hombre y yo. En menos de 7 horas suena mi despertador. Aquí todo es intenso, incluso el sueño reparador.

LaNegra recorded from Ireland
16.jun.09

Primeras impresiones II

Sí, es cierto, deberían ser las segundas, pero mi primer día de verdad ha sido hoy. Son las once y media hora local (aquí la hora es como la de Canarias, una menos) y mi día a comenzado a las siete y cuarto de la mañana. Las instrucciones que me dieron en Madrid aseguraban que tenía que estar a las ocho y media en la escuela, así que... como la buena chica que soy he madrugado para ducharme y estar lista para revista a la hora señalada.

Pero como las duchas de agua caliente y yo estamos reñidas últimamente... mi ducha no ha sido tal. No sé si la novatada es típica, pero... me he duchao como antiguamente: a taza. Imaginad la escena. Siete y cuarto y por mi ventana entra luz en pila (aquí no hay persianas y a eso de las 4.35 h. ya me había despertado el amanecer), me levanto en silencio para no despertar a mis compañeros, bajo al baño y... ¡¡tacháaaaan!! Descubro que la ducha es “rara”. Pero tiene botón de power, así que ni corta ni perezosa me lanzo a encenderlo. Nada. La luz roja no se ilumina. Me asomo y veo un cordel, parecía de coña pero jugándome el todo por el todo, he tirado del cordel: nada. Juego de grifos: enciendo el del agua caliente y sale casi hirviendo, le doy al power y nada, la ducha sigue como la mojama: seca. Me empiezo a poner nerviosa y me planteo dos posibles soluciones: no me lavo el pelo o pido ayuda al tercer hombre. Descarto ambas, no pienso presentarme en la escuela con el pelo sucio y tampoco pienso despertar a las siete y veinte de la mañana a un tío del que sólo sé que cuando se acostó la noche anterior necesitaba dormir porque tenía tremenda resaca.

Estoy perdida. Es mi sino en 2009, presentarme con el pelo sucio en las citas importantes: primero el INEM y ahora esto. Pero justo en ese momento en el que te acuerdas de Almodóvar y dices aquello de “¿qué he hecho yo para merecer esto?”, justo en ese momento, tu instinto de supervivencia se viene arriba y te acuerdas del tazón en el que te hiciste la infusión anoche. Sales de la bañera, te vuelves a poner el pijama y vas a la cocina. Resultado: pelo limpio. Que me he duchao como antiguamente... sí, que he llegado puntual y oliendo bien a la escuela, también.

A partir de ahí... el día ha sido un no parar. Prueba de nivel, nuevos compañeros (por cierto, esto es como un partido del Calcio, está lleno de italianos), primer café de máquina, pequeña incursión en la sala de ordenadores y... primera clase. Dos horas rodeada de bellezas veinteañeras, soy la abuela de mi clase, pero me ha tocao al lado de una chica belga bien maja, que me ha explicado un montón de cosas. Después, un sándwich muuuuy rápido y a las dos de la tarde estaba rumbo a Dublín.

El viaje ha sido cansado, pero divertido. Le contaba yo a LaJalmu antes de venirme que a mi, cuando llego nueva a un sitio, siempre se me pega “la monja” (una vez fue literal, con hábito incluido), y ella me prohibió terminantemente acercarme a ellas. Así que cuando he visto a la que parecía ser la monja del grupo, he driblado. Resultado: se me ha pegado la niña. Una chiquita italiana que me ha mirado con cara de sálvame y me ha preguntado “¿tú vuelves después al pueblo?” y cuando le he dicho que sí, ha contestado: “ok, pues yo vuelvo contigo, ¿cuántos años tienes?”. Ahí entre reírme y llorar he optado por lo primero y le he contestado que 35 con mi mejor sonrisa, al ver que no sólo no se inmutaba sino que ella sonreía aún más, le he preguntado: “¿y tú?”. Diecisiete. Va a ser que le he parecido lo suficientemente solvente como para traerla de vuelta a casa. Y así lo he hecho. Eso sí, no sin antes pasarme todo el rato que he podido hablando con un compatriota suyo. Hasta con las piedras, pienso hablar hasta con las piedras.

A las seis y media, complety destroy, he vuelto a casa y el tercer hombre me ha llevado a tomarme mi primera Guinnes. Mirando el mar. Qué rica y qué bonito. Después se nos ha unido el spaguetti soso, que es más majo de lo que parece, pero que entre que sabe de inglés menos que poco y sus cigarritos de la risa... no se entera de nada.

Después, mis acompañantes, me han llevado a dar un paseo para que conozca el pueblo y me han hecho reír. Me gustan mis compis de piso. Sé que lo de que sea spanish es un handicap para mi inglés, pero... sospecho que el tercer hombre se va a convertir en mi happy hour. Después de todo el día pensando en inglés... una horita al día de spanish Guinnes sienta de maravilla.

LaNegra recorded from Ireland
15.jun.09